sobre Zares, olvidos y paradas de autos


Así como nunca ganaré la lotería ni me curaré de mi compulsividad, así como Kosovo quedó sin su venganza y los Romanov sin un mísero descendiente para empeñar todos sus famosos huevos, también de alguna forma menos trascendente pero sinónima, como mi postergado acto de excomulgación frente a la iglesia o mis fallidos puntapiés en las gónadas a más de un amigo para que se despabile y empiece a vivir; debo decir que esa sensación de no haber tenido o tener, esa impresión de falta o falencia, se me ha agudizado por estos días, sobre todo cuando cruzo por el “STOP”  de mi esquina y me recuerda tu querida figura escuálida.

Y es que puedo decir que tengo la misma sensación del Zar de Rusia cuando mis manos quedaron sin tocarte, al igual que mi tacto sin percibir los causes que se crean cuando sonríes; quede sin saber de qué color es la parte de piel que no alcanzan a ver mis ojos y por supuesto del sabor de tu compañía en la real soledad de mi estado natural. 

Es verdad sobre la facilidad de poder patear a un cura para ganar mi "libertad escrita" de credo, pero al contrario de Kosovo que aun puede encontrar y torturar a los que la desangraron, yo, ya no tengo ninguna posibilidad de generar al menos una esperanza para fusilar esa indiferencia que me regalaste y poder luego morir dignamente.

aprendamos de los ratones


Siempre he pensado que son más inteligentes los ratones de laboratorio, que después de un acertado error, aprenden a no electrocutarse por tomar lo que creen suyo. Nosotros por el contrario, nos reímos cuando vemos a las polillas entorpecidas chocar una y otra vez contra la ventana o quemarse por completo con una vela, sin darnos cuenta por supuesto, que nosotros hacemos lo mismo una y otra vez pero con nuestros errores y fallidas decisiones.

Nos sorprendemos de lo sorpresiva que es la muerte y se nos erizan los pelos de la nuca cuando se lleva a alguien de forma prematura y sin previo aviso; sin embargo, humanamente claudicamos en nuestro asombro y posible aprendizaje, cuando después de todo y pese a todo, luego del miedo esfumado que calaba nuestros huesos, prendemos como si nada un cigarro de excesos  y abrimos nuevamente una botella de bohemia, volvemos a perdernos en la ridiculez de la rutina y a creernos como siempre inmortales.

Creo que es hora de un cambio, creo que es hora por fin, de empezar a aprender de los ratones.

balada para un recuerdo


Tantas cosas se quedaron sin decir desde el momento en que partiste de forma inesperada, no suelo recurrir a mi estado depresivo desde el Cipramil, pero me has hecho fatigar el alma mientras miro por la ventana la nieve que tanto quisiste ver; reconozco que a pesar de este momento incomodo tengo la doble posibilidad de encontrar una solución que de alguna forma carcoma la pena que se va congelando con el frio.

La primera responde al instinto primario de buscar una botella de vodka y fulminarla sin ningún tipo de rebaja, la segunda y sin ningún atisbo de esperanza por supuesto, el de salir a buscarte por estas calles albinas que se quedaron sin tus pasos, aunque no te encuentre.

memorias de un can en retiro


Sin mucho orgullo disponible en mis bolsillos para estos casos, solo me resta presentar disculpas a todas las ilusiones y amores que fueron pisoteados, dejados a su suerte o dados completamente de baja; ya haya sido por hacer mal uso del ADN, la picardía o de la coquetería gramatical cuando mi soledad no compatibilizaba bien con mi cordura.

Es verdad que en la poca vida recorrida y más explícitamente en la última década recordada, no fue la monogamia una de mis mejores virtudes; el ilusionar a ciegas y cautas fue el mejor deporte a practicar cuando era una mejor opción que prestarle atención a mi cerebro que se iba resquebrajando de a pocos. No obstante, aunque ese camino de inconstancias pario varias historias con versos y  estrofas para hacerlas más creíbles, muchas de esas letras bonitas nacieron con un rastro de heridas tristes con nombres propios como Zutana y Mengana.

Sin muchas razones disponibles en mi nochero, solo me queda agradecer por esas historias que tuvieron mejor final en el papel, y decirles que para su salud mental y alivio personal, así como yo, también hubo gatas que me hicieron deglutir literalmente su boñiga.

me aburrí del fútbol

El futbol al igual que las relaciones  personales, son tan inconstantes y variables que no me sorprende para nada que mañana estemos en un mundial a pesar de ser pésimos y no haber metido un solo gol en primera ronda o por ejemplo que mi amigo que recién se acaba de casar con una rubia hermosa, salte de la noche a la mañana al mercado homosexual y se enamore de su mejor amigo con el que vivía tiempo atrás en Londres.

Es que si algo me ha demostrado el Mundial, la Copa América y la vida, es que soy excelente para irle permanentemente al peor de cada partido, nunca atinarle a los equipos semifinalistas y a que de un 80% de los amoríos de mis amigos, a pesar de que duran hasta los tiempos suplementarios, siempre terminan siendo eliminados en segunda fase.

Creo que de ahora en adelante debería optar por mirar mejor el chessboxing y esperar a que termine para levantar la banderita.

sobre el efecto Lunes y otras mierdas

Aunque es fácil tomar un tema sacado del diario y empezar a divagar sobre temas varios, la verdad es que hoy no tengo gana alguna de hablar mierda sobre algún tema necesariamente concreto; podría hablar sobre el exceso de tentaciones cuando uno decide irse por el camino de la "putigamia", del ataque de ira que tenemos todos los nacionales por nuestro DT que no hace mas que aumentar odios y tallas de su panza, de que ojala Anonymous cumpla con la amenaza de cerrar facebook y no nos deje esa responsabilidad a nuestra voluntad de puta que todos tenemos frente a las redes sociales, o por ejemplo y siendo más existencialista y narcisista, de que cada día aunque los años van pesándome de a poco y la felicidad ahora se me marca de mas en mi rostro, me siento por fin contento de ser yo mismo.

Estoy a la espera de mi almuerzo, justo en frente al computador de mi oficina, creo que soy el ultimo en almorzar por el retraso del delivery, he visto 10 veces mi perfil por si alguien me comparte una exclusiva y he leído las mismas noticias una y otra vez en el diario desde la mañana. La verdad es que hoy me siento tan vacio como este escrito, tan nada como la forma en que nada dice lo que quiero no decir; grita el grillo que aun no sé dónde se esconde, ojala pudiera hacer lo mismo que dicho insecto ortóptero: gritar tal vez de mas para que alguien me encuentre y me saque de este desasosiego de lunes.

Creo que mañana cerrare facebook (nuevamente), y esperare por algo bueno para leer en vez de tener algo malo que escribir.

sobre pixeles y recuerdos subvalorados

Hoy quiero ser un poco menos trascendental y solo mencionar que frente a la invasión óptica y de consumo de Blackberries y  Smartphones en el mundo y las redes sociales; antes de tomar "fotos" al por mayor con una calidad lamentable de este tipo de celulares y de momentos sin relevancia, prefiero mil veces hacerlo con una kodak elemental de 10 mil pesos, para guardar por lo menos los recuerdos que valgan  la pena con una calidad razonable en un millon colores.

He dicho.

La Diva_

Desde que empecé a escucharte de algún modo sabía que no morirías de vieja, luego lo ratificaron tus letras y ese comportamiento errático y extremista que nos presentaron los medios.

No sé si ser encontrada sola, a tu deriva y tiesa con algún tiempo de mas, sea muestra de lo que querías dejar como imagen fiel a tu personalidad o más bien fue una sorpresa farmacológica que se te salió esta vez y como a muchos de las manos.

Debo decir que tú persona nunca pudo alcázar el nivel musical con la que lograbas esconder el monstruo que había detrás; solo fuiste tu música y con eso basta para ser inmortal; tuviste una vida mayormente patética con una muerte casi de la misma índole, solo que tu, a diferencia de las 93 víctimas de Oslo, siempre tuviste la opción de la tecla “Escape”.

recordatorio en horas laborales

Arribas de pronto revoloteando cuando menos debes a mi cabeza, retumbas y lanzas a tu antojo las cosas instaladas, las nuevas butacas, los libros, la cocina y los nuevos recuerdos; de alguna manera te das el modo de instalarte donde te vea fijamente, donde para mí nunca deberías haber estado y donde de alguna manera todos sepan que estas ahí.

Llegas como ese recuerdo que tiene muchas caras, tantas pieles y cuerpos diferentes; como ese que tiene muchos nombres, sonrisas y tantos llantos como despedidas prematuras; te acomodas bien en mi oficina (que es donde mayormente paso el día) y me recuerdas irónica y dulcemente al oído mientras ordeno todo nuevamente, de que ahora soy solo de una persona y no de todas ustedes.

Cansancio_Nº1

Hoy… más bien desde hace algún tiempo, ando cansado de muchas cosas, por ejemplo de todas las injusticias clichés, de las personas que uno cree que son peores que uno y trata de corregirlas, de las que se pasaron por alto a la hora de saludarles o regalarles un escupitajo, de las situaciones incomodas, de las aglomeraciones en los elevadores así como de los silencios absurdos que generan ambas situaciones.

Ando cansado de las cosas visibles y obvias como de igual manera de las que nos esconden y hay que deducirlas con malicia, de pisar siempre las colillas prendidas que alguien deja en las aceras sin compasión por mi compulsividad y de que a veces o muchas veces los amigos solo sirvan de nombre o contabilidad para decir que uno no está solo para jugar un partido de fútbol.

Puede ser que esta fatiga solo sea transitoria y que no sea por el apuro del tiempo o del afán de la vejez; por mi parte espero sentarme por fin en un lugar tranquilo después del laburo y esperar a nada más que lo inesperado llegue, dejar el cansancio en mis bolsillos y hacer tiempo para que todo siga igual o mejor que el ayer.