Nacer, crecer, enamorarse, parir, trabajar, trabajar, trabajar para luego morir cansado. No suena alentador cuando, tal vez si se equivocan los crédulos, esta es la única ficha que tenemos en este juego que llamamos vida. Si es así, sabrá que al fin de cuentas valdrá la pena haberla gastado haciendo lo que en verdad le gusta y no acumular dinero que nunca se llevará, esto ultimo por supuesto, por hacer cosas que podrían perfectamente causarle estabilidad a cambio de nauseas con rutina en las rocas cada mañana.
Quien no ha querido en más de una ocasión mandar algo o simplemente todo a la mierda, allá mismo donde las cosas no regresan y se comprometen a no molestarlo nunca más. Sin embargo, si el miedo se ha acoplado a sus rodillas y lo ha anclado de alguna manera a seguir haciendo lo que lo hace miserable, tenga cuidado y no se deje caer. Yo lo acabo de hacer, no me cambio por nadie con esta sonrisa de más y lo más importante de todo, sigo vivo. Jodido pero radiante.