Ironías de un hombre común

De pronto paré un instante y por primera vez entré a detallar cada minúsculo detalle que sumados te hacen la mujer más hermosa; de pronto y en medio de la música que retumbaba en mis tímpanos oxidados y acostumbrados solo al rock ochentero y algo de Vivaldi por estas fechas, me di cuenta de lo mucho que resplandeces entre la multitud y entre las opacas féminas que te rodean, de pronto logre entender lo irónica que a veces la vida es, y de cómo los suertudos siempre o casi siempre suelen ser los que el plural dan siempre por perdidos.

No sé por qué una mujer del semblante de un galgo español, de la fragilidad de la porcelana y la dureza de una esfera de demolición; de esas que paran el trafico y levantan aplausos cuando abren las multitudes, de aquellas que logran mesclar la ternura con una sexualidad explosiva, de esas que atrapan con un sentido del humor inaudito y sorprenden cada día con un optimismo nuevo, pueda sentarse una de ellas hoy a mi lado y decirme que me ama. 

Puesta en_escena

Cuando alguien muere te recuerda que no eres más que un suspiro o simple pestañeo en toda esta gran obra de teatro que llaman vida; yo por lo menos aun no se cual es mi papel y en qué momento entraré o saldré de escena; por lo pronto me acostumbro a disfrutar hasta de este aire con excesos de CO2, dormir plácidamente con el cantar de los buses que rebuznan por mi ventana y a tratar de ignorar esa loca locura que a veces se me asoma y me ínsita a claudicar.

Hoy me han dicho que va a llover y que debido a las protestas populares que andan por estos días no habrá servicio de buses nocturnos; así que es posible que gracias al invierno nos frotemos más de lo habitual y terminemos haciendo el amor como un par de desesperados sin cariño, luego antes de dormir placenteramente por primera vez en Santiago, podríamos sentarnos a pensar por un momento en que tal vez no sea necesario esperar por el papel principal para ser felices y nos regalemos al final, más que una sonrisa antes del beso de buenas noches.  

Réquiem

Tu noticia me llego como un electroshock a la medula, mientras una serie de sentimientos que nunca creí sentir por ti empezaron a revolotear por mi panza. Me cuesta decir que me encuentro taciturno, lelo y con la leve impresión de que hoy, algo se me ha quebrado en mis adentros y que otras se han ido contigo.

Nunca saldrá tu deceso en primera plana, ni mucho menos en directo por cadena nacional, pero las lágrimas que desprende tu partida son más sinceras que las derramadas por muchos próceres y figurines. No sé donde te encuentres ahora, la verdad ni el más expedito Gurú o farsante charlatán lo sabe; pero si es fácil decir que dejaste esta tarde tú cuerpo y todo lo que hiciste con nosotros, excepto claro, lo que siempre fuiste cuando estabas aquí.

Que puta mierda para el alma es darse cuenta que verdaderamente uno nunca hace, dice o siente por algunas personas cercanas y que peor malnacido y desgraciado dolor es cuando ya es demasiado tarde para intentarlo......

No voy a escribir aquí que fuiste el mejor papá, tío y amigo del mundo; eso le corresponderá a cada cual de los tuyos justificarlo; a mí solo me queda darte solamente un hasta pronto mi buen compañero y regalarte un A tu salud por tu prematura muerte mi estimado Milton. 

Carta abierta hacia las lombrices

Aun no entiendo la dosis mínima de envidia que he empezado a sentir hacia mí; en verdad me cuesta entender el por qué, ya que lo único que he logrado en la vida es sobrevivir por mi mismo en el exilio y lograr por fin después de casi 14 años de historias agridulces y de vicisitudes pausadas, dormir cada noche con el amor de mi vida.

En la universidad fui bueno, igual que en la maestría, pero mi buena dosis de silencio con la que nací, no dejo nunca que brillara, aunque la verdad debo sincerarme y decir que esas cosas se las he dejado siempre a los fantoches. Mi trabajo es muy bueno y me encanta hacer lo que hago, pero debo aclarar que no me sobra la plata, no tengo auto (aunque si tuviera nunca compraría uno), tengo alguna que otra media rota como tuercas en mi cabeza y la verdad, como muchos al epilogo de cada mes empiezo a hacer trucos para lograr subsistir; pero eso sí, es importante e irreductible decir que siempre hay para compartir un buen vino y una rica charla sobre la nada cualquier día u hora de la vida.

No tengo para emprender un viaje al sur como hemos querido ni mucho menos para emprender una empresa. No tengo reloj y es urgente algo más para el invierno si quiero sobrevivirlo. Pero todo no puede ser críticamente escrito en dramático, debo decir que tengo toda la paz para conmigo, tranquilidad y gratitud por lo obtenido y mucha paciencia por todo lo que añoro, de pronto puede ser todo lo impalpable y subjetivo del mundo, pero puede ser tal vez lo único importante en este planeta superfluo y lleno de materialistas que se retuercen como lombrices en ascuas por todo y por la nada.

A tu querida presencia

Hace mucho que pasaste de moda, o al menos yo lo creo así; hace mucho que me di cuenta de que solo eres un icono de moda generacional, de hormonas, de insolencia adolecente o de excelente estrategia de merchandising; hace mucho que me di cuenta de que solo eres como un Papa, un Mickey Mouse, un Ronald Mcdonals o simplemente una especie de Robín Hood  inventado, salido de un libro de folclore para ingenuos.

Acepto que también fui ferviente admirador tuyo, leí tus libros y escuche todos tus discursos, tenía camisetas con tu cara, logos y tu eterna frase escrita en cada cuaderno, libro y muro que quedaba a mi disposición, te hacia respetar cada vez que hablaban mal de ti y de tu causa, cuando decían que eras el más frio asesino cuando se trataba de dar lecciones a los bobos que no entendían tu lucha, y obvio, a defenderte y tratar de entenderte cuando me querían hacer comprender el hecho de que al igual que tus pares, nunca quisiste soltar el poder.

Pero ahora te entiendo hombre, partiste con un ideal, luchaste, mataste, mataste y lograste llegar donde quisiste, intentaste ser el cambio y no lo fuiste, pero quien lo hace cuando se tiene todo el poder y  se te llena el ego. 

No fuiste el cambio, solo un hombre de verbo en mayuscula y nosotro (unos mas vivos que otros ya que murieron en tu nombre) los que nos lo comimos todo en algun momento de nuestras vidas.