Como que me quede sentado en la
pausa, en el sitio mismo donde el silencio se convierte en la nada, en donde la
vida en su majestuoso hecho de ser, no es nada más que una invitación a estar
del otro lado, en donde me pregunto y me respondo de mil maneras ¿Qué hubiera
sido si…?
La bulla de la calle se ha
convertido en murmullo, en ecos minúsculos que pasan inadvertidos, Buda y sus enseñanzas
se han visto reducidos a minúsculos ladridos de perro y de pronto podría cambiar
las 30 terapias de respiración y yoga que
gane por un simple trago de algo…
No crean que este escrito es uno de esos con sabor suicida, es solo que por hoy y solo por hoy
(espero), olvidé el cómo se sigue en este juego absurdo de existir.