Podría perfectamente desenterrarte de
esa tumba sin tierra, escarbar hasta el fondo lleno de polvo y marañas para
llegar nuevamente a ti. Pudiera quedarme contigo y solo contigo hasta que me
deje mi último cabello y a ti, a pesar de todos tus esfuerzos: tu última piel
sin arrugas.
Mas sin
embargo, se; que por obvias razones es mejor que sigas siendo ese
recuerdo que quiero que siga muerto, lejos de mi rutina y del café de
las mañanas. Lejos de mis letras vagabundas y de esos domingos en que
uno solo piensas en saltar del balcón completamente desnudo o más
sencillamente, en como dominar a la raza humana sin ser un predicador de
iglesia.
Lástima
que solo hayas llegado a ser un recuerdo barato, uno muerto de esos
que llegan y pasan en la vida como mera noticia de cuarta pagina, como
cadáver de asesino que no genera lastima ni remembranza alguna y que
estará ahora y siempre, enterrado en el cementerio de mi olvido sin ningún
beneficio de la resurrección, cuando llegue el Apocalipsis.