Eject

De que me sirven ya mis vicios, si no tengo quien me los prohíba. Mi colección de películas, mi música, mis escritos, ya no me sirven más sino para recordar el pasado que me entra como la mierda con mi café de la tarde, cada tarde.


Marina se quedó hasta donde pudo, no la juzgo. Ella trató de amarme y bastante tiempo que lo intentó; 10 años soportando mis demonios y salir casi ilesa es más que un logro a la perseverancia. Si se hubiera quedado por más amor que hubo, haya o habrá; creo que ya seríamos dos locos que habrían perdido la cordura en su última pelea, dos extraños que solo comparten paraderos y sitios comunes para regalarse un saludo; seríamos como dos muertos en vida que solo pensarían en la hora del café, que habría pasado si se hubiera presionado a tiempo el botón de “eject”.

cada segundo

No puedo escapar del miedo por más que trato de refundirme en los rincones de mi casa; usted dirá que ya estoy bastante crecidito para parir miedos básicos, pero la verdad es que vaya uno a saber porque le temo tanto a la muerte, si ya tengo más de la mitad del promedio de vida gastada en un país sin garantías de llegar a viejo. Pero la verdad es que tengo miedo de dejar este mundo, a mi gente, a esta vida que tiene tantas vidas y tantas muertes juntas; tengo miedo a no escribir mi último cuento que será recordado o darle a Monica su último gran beso como Dios manda.


Que me dicen de no probar mi mejor café, ver ese paisaje que supera la imaginación o no alcanzar a leer toda la colección de Borges en el pasillo de mi casa en el mar que aun no tengo. Se que no llegaré a la mitad de mis pendientes, mucho menos de amarla tanto como le prometí el día en que me comprometí.  Lo cierto es que por cada segundo que esté en este mundo respirando el oxigeno que aun no han logrado privatizar, seguiré tratando de huirle a la muerte por cada callejón del viejo Santiago para pasar el tiempo con usted, solo con usted, privilegiándola siempre; así me pierda de probar el mejor café del mundo o de leer el último ensayo descubierto de mi autor preferido en mi hipotética casa en el mar.