Inmortales


Desata la furia guardada y evítate una ulcera,
sacúdete de las energías del enfadado de enfrente,
rasúrate de los designios de un Dios que puede no quererte,
escápate y escóndete debajo de las veredas con tal de sonreír.

Si no te queda tiempo por laburo o cuestiones mas importantes,
déjame la vida, si, tu vida como en custodia,
yo me encargaré hasta de tener vigilancia al  pasar en luz verde,
me encargaré de cuidarla y barnizarla cada día como lo que más quiero que sea,
esa cosa intangible que toda la humanidad sueña y necesita por estos tiempos,
eso que los filósofos llamaron algún día, su propia alma.

Por eso pasa el resto de tu vida o de la mía, a mi lado,
encontrémonos día a día viéndonos morir viviendo,
démonos besos que sepan cada vez distinto hasta que nos separe la muerte
y nos encontremos luego en el mas allá, para callar a los inmortales.


a Mónica como siempre

2 comentarios:

martín dijo...

muy brutal

Franco Rodriguez Villota dijo...

muchas gracias!