esperanzas muertas

Es imposible resistirse a una fémina cuando sin pena y con gloria nos invade de pronto cada rincón de nuestras esquinas; cada alveolo, cada célula y personalidades múltiples; cuando de un modo imprevisto logra calar entre los ventrículos o los testículos; así, tal cual como Romina López de Urrutia en 2006. Romina, con esa apariencia de emperatriz, de dominatriz o de amor de la vida; logró invadirme hasta mis adentros por poco más de un mes durante mi estadía en Shanghái. Fue un mes en que la costa era solo sol y sombra, sin lluvia y sin smog; con todas las ilusiones ridículas o creíbles que uno alcanza a maquinar en su cabeza, en mi cabeza o en cualquier cabeza de idiota enamorado.

Todos estamos de acuerdo en que vale la pena sudar la camiseta por ese momento indeterminado, así pretendamos que durará toda la vida y solo nos dure un minuto o un segundo de la misma. Tal vez con el tiempo ni llegue a recordar la más mínima inicial de aquel nombre, el lugar donde la conocí, el color de sus ojos o el sabor de sus senos; pero si quedará seguramente en algún rincón de la memoria, que en su presente pasado fue de las pocas mujeres que pasaron por mi vida y la lograron hacer retumbar… como una más de esas esperanzas desconocidas que uno quiso haber retenido más tiempo, para matar a la soledad de por vida.

Horas extra

Nos comprometemos a morir antes por monedas, por billetes que pueden mejorar algo del mal tiempo, el estrés y la mierda que tienes que comer para obtenerlos. Yo busqué tener cada vez más papeles de esos con próceres impresos, así tenga que comer más mierda cada día; que importa, si al fin puedo regresar a mi linda casa en mi Audi R8 y vivir el par de horas que le restan al día para disfrutar.


Que importa que el trabajo se lleve mi vida, si me gusta vivir y morir en el; lastima que mi padre no haya vivido para ver lo que soy ahora, lo que tengo, lo que he logrado 100 veces por sobre él. Que lastima que Roció no lo haya entendido, ni ella, ni María, ni Eugenia, ni siquiera la linda de Mariana que era la única que lograba desconectarme de mi jornada y hacerme perder algo de dinero.

no hay final


Siento como se me adormecen mis pies, como la sensación se sube por mis manos queriendo desembocar en el pecho. Por la cantidad de sangre afuera de mi cuerpo estoy seguro de que no hay reabastecimiento que sirva. La ansiedad y la angustia que sentí en un principio, se ha transformado en un extraño alivio que me borra la dolorosa facción que traía en la cara. Empiezo a perder la noción de estar en esta dimensión, empiezo a asumir con toda certeza de que hoy dejaré este mundo mientras el poco atisbo de miedo que me queda se me va apagado con mi último respiro.


Se cierran mis ojos y puedo ver, veo el famoso túnel que todos los que alardean haber regresado de la muerte dicen haber visto. Camino por suelo que no toco, camino aun sin saber cómo ando si no puedo mover mis pies. Avanzo mientras recuerdo cada recuerdo como si fuera nuevamente vivido, evidenciando que al volverlo a repasar no volverá nunca más a albergarse en mi memoria.


Es evidente que se me ha reseteado todo lo vivido, continuo invadido por la emoción de llegar a la luz que empecé a seguir y que asumo como el fin.  Voy a pocos metros de llegar, antes de atravesar el albor me doy cuenta que no recuerdo quien soy ni que estoy haciendo aquí, solamente entiendo que estoy saliendo de entre las piernas de una mujer que hace poco empecé a amar y que me ha hospedado desde que llegue a este extraño lugar.  De un momento a otro me dan ganas de llorar y todo vuelve a comenzar.

Tarde


Vivo con mis mañas enmarañadas, mi gato y toda mi colección de música Soul. Hace 56 años que mis raíces andan empotradas a estos muros, 672 meses en donde pasaron también amores, sexo, errores y extremos; 245.265 días en que pasó de todo y solo se quedó la soledad en prenda.

No soportaría conocer a alguien. A estas alturas quien se sometería a cambiar lo bueno y lo malo ganado por algo de compañía. Volverme a habituar a otro personaje, no se me ocurre empezar a desempolvar mi tolerancia, ni tener que ceder un poco o mucho para que este departamento no se vuelva un campo de batalla.

Estoy completamente bien como estoy; no dependo de nadie, ni nadie depende de mí. Solo le hablo al señor Micifuz si me da ganas hablar, recibo respuestas si solo las quiero escuchar; como cuando quiero y cuando quiero hago alarde de este destierro aprobado.

Aunque no les puedo mentir, cuando esta soledad pesa, sobre todo los domingos sin sobremesa; es cuando cuesta un poco tratar de hacer flotar la alegría, cuando cuesta  no ver al infinito sin esperar por un momento a esa persona sin nombre y tal vez sin existencia.

todos somos iguales


Patas en vez de pies, callejero en vez de errante; hasta donde nos diferenciamos usted y yo, si veo que respiramos el mismo aire y siento igual que usted cuando una pelirroja anda apurada y nos pisa alguna una extremidad.

El amor lo dejo como muchos en cada esquina, lo recojo en cada caricia o roce indirecto con cualquier extraño ¿a quién seguiré hoy y hasta dónde? ¿En qué momento me cerraran la próxima puerta para no pasar a donde está el abrigo?

No nací querido, ni con dueño, ni con comida baja en grasa para que mi mierda no huela a mierda. No nací afortunado como muchos, pero crecí en el planeta que usted también pisa, nací aquí y aquí moriré.

Si usted me ve diferente o me ignora porque me cree menos que usted amigo humano, sepa que al final terminaremos en el mismo lado donde nadie sabe dónde queda, pero se llega igual; allá mismo donde logro difícilmente olfatear los traseros de mis antepasados, allá mismo, donde todos nos llamamos simplemente difuntos.