alma al viento


Es difícil escribir cuando los sentimientos te han formado un nudo que no puedes desamarrar, cuando la noticia de tu partida agarra de tal forma que te ha dejado mudo del habla y falto de letras, cuando a pesar de saber que necesitabas ya un descanso, hoy tu cuerpo, tu voz y tu esencia nos hace falta de una manera como cuando extrañamos los primeros rayos del sol cuando llega el invierno.

Pero eso no significa el hecho básico de decirte gracias, por la familia que se hizo a partir de ti, por la sangre tuya que recorre también nuestras venas, por las cosas que nos enseñaste y nos dabas de probar, por el saber que detrás de una mujer estricta también había una persona con cariño y oraciones ilimitadas para con sus nietos, para con sus nueras y para con sus hijos.

Ahora perteneces al cielo y la libertar y la paz te tienen de sus manos, estas con los que siempre te amaron y extrañaste, mirándonos tal vez sonriendo preguntándote por que lloramos si estas mucho mejor que nosotros, tal vez mirándonos con la paciencia que te caracterizaba pensando en el día en que todos nos reunamos de nuevo y nos regales como siempre esa carcajada ronca que nos encantaba. 

Hasta siempre Josefina

Sobre el ahora y otros sueños


Si las letras son mi camino, pues debería empezar a escribirlo, debería dejar el letargo de sentirme complaciente con los pocos versos que copulo al mes y con esa pequeña alegría que me da cuando algunos pocos logran hacerlos suyos.

Debería entonces levantar mi percepción al aire y precalentar mis falanges a diario, entrometerme en las historias de desconocidos y de inventos fantasmas que cruzarían por mi mente, podría hablar de estas calles que se han convertido en mis venas, en estos olores que se han vuelto mi aliento y en sus nocturnos personajes que salen cuando lo obvio se oculta.

Debería entonces desempolvar también mi miocardio y de alguna manera traducir las taquicardias que me provocas en agudas graves y esdrújulas, de pronto con eso y los movimientos rápidos del teclado resulte algo mas que en un jugo que sepa a algo entretenido, de pronto, y con algo de suerte por si acaso,  puede que cada día se convierta en una página del libro que siempre quise leer.  

Carnival


En estos momentos mi familia vive el carnaval en la tierra que me pario, lejos de la rutina, el smog y el hervor santiaguino; lejos del sol sofocante y el hermetismo de la gente de la que ya casi logro acostumbre.

No puedo negar el cariño que le tengo a estas calles y a sus perros maniacos que ladran solo a las llantas de los autos de color negro; pero debo ser capaz de reconocer que el único polo a tierra que no hace que me tire del balcón de mi decimo cuarto piso un domingo pasadas las seis de la tarde, has sido tú cuando me hablas de esa manera que solo logras hacerlo tocándome la entrepierna.

Espero seguir produciendo plaquetas y bombeos de glóbulos rojos sanos hasta el otro año, viajar de tu mano y revolvernos de pastusidad como Baco manda, comer lo que tanto ansiamos en nuestros sueños y realidades y poder ver con ojos compadecientes a los que nos ven desde lejos  sintiendo lo mismo que yo al escribir esta entrada.