Gracias por devolverme la sensación
de niñez, de hacerme sentir subordinado frente a tu presencia corta; por
haberme dado momentos que pensé que no llegarían nunca y por probar lo que es verdaderamente
tenerte y poderte perder simultáneamente.
Hace mucho que no lloraba como
un hidrante liberado, como un crio que de verdad le dolía la ausencia aun
estando el otro a muchas horas de partir.
Y es que espero como todos los dejados, volver
a verte pronto aunque nuestras bocas callen lo que nuestros corazones sienten.
Y es que espero como todos los
dejados a la deriva en estas tierras australes, volver a encontrarnos luego, tomarnos
un café después de abrazarnos y noches
de rones, dándole una lección a los incrédulos y a la muerte una excusa mas para hacer una pausa y dejarnos la
vida a nuestro antojo.
Gracias eternas