recordatorio en horas laborales

Arribas de pronto revoloteando cuando menos debes a mi cabeza, retumbas y lanzas a tu antojo las cosas instaladas, las nuevas butacas, los libros, la cocina y los nuevos recuerdos; de alguna manera te das el modo de instalarte donde te vea fijamente, donde para mí nunca deberías haber estado y donde de alguna manera todos sepan que estas ahí.

Llegas como ese recuerdo que tiene muchas caras, tantas pieles y cuerpos diferentes; como ese que tiene muchos nombres, sonrisas y tantos llantos como despedidas prematuras; te acomodas bien en mi oficina (que es donde mayormente paso el día) y me recuerdas irónica y dulcemente al oído mientras ordeno todo nuevamente, de que ahora soy solo de una persona y no de todas ustedes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Recuerdos.... Lo importante es sentirse pleno con la persona que comparte nuestra vida en la actualidad