Yo
creo que la revolución es buena y tan necesaria como un inodoro tiene la válvula
de descarga; así lo han demostrado fenómenos que han producido cambios BUENOS como
los movimientos sociales en Medio Oriente, Los Indignados o los mismos
estudiantiles en Chile o hasta en Colombia. Pero una cosa es ver y apoyar a la revolución
tangible, con gritos y propuestas calmas en pro de una causa que logra metas
concretas; y otra, apoyar agrupaciones en que dicha palabra solo sea la base de
una organización que olvido por que luchaba en sus inicios, convirtiéndose solamente
en una empresa narco asesina que solo le importa tener el poder a cambio de
sangre, coca y bala.
En
una parca con tarifa pre-pagada y sectorial,
En
la principal razón de la selección no natural (biológicamente hablando) que ha
logrado conquistar el mercado de ataúdes y crematorios en las regiones,
En
el mayor motivo de viudas, huérfanos y
cojos desde aproximadamente 60 años,
Y
claro, el principal aglutinador de juventudes ciegas, un poco más que usted y
yo, que en vez de leer esto u otra pérdida de tiempo en otro lado, están con
miedo recorriendo los montes y las angustias, pensando en si todo vale la pena
por esos 2000 pesos y esa agua e’ panela, tan lejos de Lenin como de esa chica o
chico que siempre les gusto.
Sé
que es una contradicción impropia, y más de mí que cuido de la vida hasta en su
más mínima expresión, pero a veces desearía poder acceder a tal famoso botón rojo
y terminar con todos los hijos de puta.
(Entrada
escrita en repudio a lo sucedido en Colombia cada día por grupos insurgentes en
nombre de una revolución que tal vez existió)