memorias de un can en retiro


Sin mucho orgullo disponible en mis bolsillos para estos casos, solo me resta presentar disculpas a todas las ilusiones y amores que fueron pisoteados, dejados a su suerte o dados completamente de baja; ya haya sido por hacer mal uso del ADN, la picardía o de la coquetería gramatical cuando mi soledad no compatibilizaba bien con mi cordura.

Es verdad que en la poca vida recorrida y más explícitamente en la última década recordada, no fue la monogamia una de mis mejores virtudes; el ilusionar a ciegas y cautas fue el mejor deporte a practicar cuando era una mejor opción que prestarle atención a mi cerebro que se iba resquebrajando de a pocos. No obstante, aunque ese camino de inconstancias pario varias historias con versos y  estrofas para hacerlas más creíbles, muchas de esas letras bonitas nacieron con un rastro de heridas tristes con nombres propios como Zutana y Mengana.

Sin muchas razones disponibles en mi nochero, solo me queda agradecer por esas historias que tuvieron mejor final en el papel, y decirles que para su salud mental y alivio personal, así como yo, también hubo gatas que me hicieron deglutir literalmente su boñiga.

me aburrí del fútbol

El futbol al igual que las relaciones  personales, son tan inconstantes y variables que no me sorprende para nada que mañana estemos en un mundial a pesar de ser pésimos y no haber metido un solo gol en primera ronda o por ejemplo que mi amigo que recién se acaba de casar con una rubia hermosa, salte de la noche a la mañana al mercado homosexual y se enamore de su mejor amigo con el que vivía tiempo atrás en Londres.

Es que si algo me ha demostrado el Mundial, la Copa América y la vida, es que soy excelente para irle permanentemente al peor de cada partido, nunca atinarle a los equipos semifinalistas y a que de un 80% de los amoríos de mis amigos, a pesar de que duran hasta los tiempos suplementarios, siempre terminan siendo eliminados en segunda fase.

Creo que de ahora en adelante debería optar por mirar mejor el chessboxing y esperar a que termine para levantar la banderita.

sobre el efecto Lunes y otras mierdas

Aunque es fácil tomar un tema sacado del diario y empezar a divagar sobre temas varios, la verdad es que hoy no tengo gana alguna de hablar mierda sobre algún tema necesariamente concreto; podría hablar sobre el exceso de tentaciones cuando uno decide irse por el camino de la "putigamia", del ataque de ira que tenemos todos los nacionales por nuestro DT que no hace mas que aumentar odios y tallas de su panza, de que ojala Anonymous cumpla con la amenaza de cerrar facebook y no nos deje esa responsabilidad a nuestra voluntad de puta que todos tenemos frente a las redes sociales, o por ejemplo y siendo más existencialista y narcisista, de que cada día aunque los años van pesándome de a poco y la felicidad ahora se me marca de mas en mi rostro, me siento por fin contento de ser yo mismo.

Estoy a la espera de mi almuerzo, justo en frente al computador de mi oficina, creo que soy el ultimo en almorzar por el retraso del delivery, he visto 10 veces mi perfil por si alguien me comparte una exclusiva y he leído las mismas noticias una y otra vez en el diario desde la mañana. La verdad es que hoy me siento tan vacio como este escrito, tan nada como la forma en que nada dice lo que quiero no decir; grita el grillo que aun no sé dónde se esconde, ojala pudiera hacer lo mismo que dicho insecto ortóptero: gritar tal vez de mas para que alguien me encuentre y me saque de este desasosiego de lunes.

Creo que mañana cerrare facebook (nuevamente), y esperare por algo bueno para leer en vez de tener algo malo que escribir.

sobre pixeles y recuerdos subvalorados

Hoy quiero ser un poco menos trascendental y solo mencionar que frente a la invasión óptica y de consumo de Blackberries y  Smartphones en el mundo y las redes sociales; antes de tomar "fotos" al por mayor con una calidad lamentable de este tipo de celulares y de momentos sin relevancia, prefiero mil veces hacerlo con una kodak elemental de 10 mil pesos, para guardar por lo menos los recuerdos que valgan  la pena con una calidad razonable en un millon colores.

He dicho.