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Se nos ha vuelto normal ver la cara de algún fulano que se ha hecho famoso en las redes, ya sea por merito propio o porque sus facciones auguran frases relacionadas a su éxito o a su fracaso. Se nos ha vuelto redundante reír a carcajadas a costa de ajenos que solo pecaron por fallar o follar (como lo hacemos usted y yo) ante una cámara o un celular listo para grabar. ¿Cuántas Amandas Todd tendrán que morir para darse cuenta que las redes sociales también pueden convertirse en un infierno si no aprendemos a manejarlas? ¿Cuándo entenderemos que lo único bueno de Facebook y otras redes sociales, han sido entre otras, hacer rico a terceros o quitarle horas de producción y de creación creativa al hombre contemporáneo?

Puede sonar exagerado, pero si algo caracteriza al hombre de hoy, es que visita sus cuentas sociales cada vez mas que a su propia madre; ademas, de estar mas preocupado por lo que se ha publicado en su muro, que en derribar los propios que carga encima para encontrar lo verdaderamente importante en esta dimensión en la que respira. Hasta cuando nos durará este morbo de saber lo que en realidad solo le pertenece al otro, su momento de intimidad, de torpeza, de humillación, o simplemente guardar un poco de respeto por ello, así, de ese mismo modo como respetamos y silenciamos los propios cuando nos llega el momento.

Es fácil criticar y arreglar el mundo detrás de una pantalla, es fácil sentirse con un  poder demás para humillar o juzgar a alguien que se ha visto expuesto en el amor u el odio en  los tiempos de Youtube. Es fácil dar un juicio “certero” ante un contexto desconocido, ante una persona tan lejana y desconocida, como si nosotros, mismos hijos de un torpe Dios que nos dejó a medias, fuéramos totalmente perfectos. 

el Domingo, los difuntos y el café levantamuertos


Mientras la procrastinación de lunes me va consumiendo de la misma forma en que yo devoro las galletas que supuse eran light, me doy cuenta que la “Señora” Houston fue encontrada muerta en la bañera de un hotel en California, en ese preciso momento soy bombardeado en Facebook por grandes muestras de dolor, frases de aliento a la nada, y videos del único tema que gracias a ella y a una película se hizo famoso en estas tierras sudacas.
Ayer fue precisamente domingo y no la culpo, quien no ha sentido morirse un domingo solitario; días tan faltos de optimismo y tan llenos de silencio agrio. Hoy es lunes (sin gracias a Dios) y  como siempre este día también será funerario, de entierro; caracterizado por la acumulación de sueños no recuperados y de ojeras posfechadas, así tal cual y verídico como los homenajes siempre serán hipócritas y tardíos.
Sé que mañana millones se olvidaran de la muerta y pondrán en sus muros mas ridículos comentarios sobre el enfermo de turno o la campaña de moda, Yo solo me preocupare de comprar otra marca de galletas y decir en voz “de aire y hueso” que viva la cafeína colombiana mata letargos y los besos en vida y en primera persona

sobre pixeles y recuerdos subvalorados

Hoy quiero ser un poco menos trascendental y solo mencionar que frente a la invasión óptica y de consumo de Blackberries y  Smartphones en el mundo y las redes sociales; antes de tomar "fotos" al por mayor con una calidad lamentable de este tipo de celulares y de momentos sin relevancia, prefiero mil veces hacerlo con una kodak elemental de 10 mil pesos, para guardar por lo menos los recuerdos que valgan  la pena con una calidad razonable en un millon colores.

He dicho.