Patas en vez de pies, callejero
en vez de errante; hasta donde nos diferenciamos usted y yo, si veo que
respiramos el mismo aire y siento igual que usted cuando una pelirroja anda
apurada y nos pisa alguna una extremidad.
El amor lo dejo como muchos en
cada esquina, lo recojo en cada caricia o roce indirecto con cualquier extraño
¿a quién seguiré hoy y hasta dónde? ¿En qué momento me cerraran la próxima
puerta para no pasar a donde está el abrigo?
No nací querido, ni con dueño, ni
con comida baja en grasa para que mi mierda no huela a mierda. No nací
afortunado como muchos, pero crecí en el planeta que usted también pisa, nací
aquí y aquí moriré.
Si usted me ve diferente o me
ignora porque me cree menos que usted amigo humano, sepa que al final
terminaremos en el mismo lado donde nadie sabe dónde queda, pero se llega
igual; allá mismo donde logro difícilmente olfatear los traseros de mis
antepasados, allá mismo, donde todos nos llamamos simplemente difuntos.