Siento como se me adormecen mis
pies, como la sensación se sube por mis manos queriendo desembocar en el pecho.
Por la cantidad de sangre afuera de mi cuerpo estoy seguro de que no hay
reabastecimiento que sirva. La ansiedad y la angustia que sentí en un principio,
se ha transformado en un extraño alivio que me borra la dolorosa facción que
traía en la cara. Empiezo a perder la noción de estar en esta dimensión,
empiezo a asumir con toda certeza de que hoy dejaré este mundo mientras el poco
atisbo de miedo que me queda se me va apagado con mi último respiro.
Se cierran mis ojos y puedo ver,
veo el famoso túnel que todos los que alardean haber regresado de la muerte
dicen haber visto. Camino por suelo que no toco, camino aun sin saber cómo ando
si no puedo mover mis pies. Avanzo mientras recuerdo cada recuerdo como si
fuera nuevamente vivido, evidenciando que al volverlo a repasar no volverá
nunca más a albergarse en mi memoria.
Es evidente que se me ha
reseteado todo lo vivido, continuo invadido por la emoción de llegar a la luz
que empecé a seguir y que asumo como el fin.
Voy a pocos metros de llegar, antes de atravesar el albor me doy cuenta
que no recuerdo quien soy ni que estoy haciendo aquí, solamente entiendo que
estoy saliendo de entre las piernas de una mujer que hace poco empecé a amar y
que me ha hospedado desde que llegue a este extraño lugar. De un momento a otro me dan ganas de llorar y
todo vuelve a comenzar.