La Diva_

Desde que empecé a escucharte de algún modo sabía que no morirías de vieja, luego lo ratificaron tus letras y ese comportamiento errático y extremista que nos presentaron los medios.

No sé si ser encontrada sola, a tu deriva y tiesa con algún tiempo de mas, sea muestra de lo que querías dejar como imagen fiel a tu personalidad o más bien fue una sorpresa farmacológica que se te salió esta vez y como a muchos de las manos.

Debo decir que tú persona nunca pudo alcázar el nivel musical con la que lograbas esconder el monstruo que había detrás; solo fuiste tu música y con eso basta para ser inmortal; tuviste una vida mayormente patética con una muerte casi de la misma índole, solo que tu, a diferencia de las 93 víctimas de Oslo, siempre tuviste la opción de la tecla “Escape”.

recordatorio en horas laborales

Arribas de pronto revoloteando cuando menos debes a mi cabeza, retumbas y lanzas a tu antojo las cosas instaladas, las nuevas butacas, los libros, la cocina y los nuevos recuerdos; de alguna manera te das el modo de instalarte donde te vea fijamente, donde para mí nunca deberías haber estado y donde de alguna manera todos sepan que estas ahí.

Llegas como ese recuerdo que tiene muchas caras, tantas pieles y cuerpos diferentes; como ese que tiene muchos nombres, sonrisas y tantos llantos como despedidas prematuras; te acomodas bien en mi oficina (que es donde mayormente paso el día) y me recuerdas irónica y dulcemente al oído mientras ordeno todo nuevamente, de que ahora soy solo de una persona y no de todas ustedes.

Cansancio_Nº1

Hoy… más bien desde hace algún tiempo, ando cansado de muchas cosas, por ejemplo de todas las injusticias clichés, de las personas que uno cree que son peores que uno y trata de corregirlas, de las que se pasaron por alto a la hora de saludarles o regalarles un escupitajo, de las situaciones incomodas, de las aglomeraciones en los elevadores así como de los silencios absurdos que generan ambas situaciones.

Ando cansado de las cosas visibles y obvias como de igual manera de las que nos esconden y hay que deducirlas con malicia, de pisar siempre las colillas prendidas que alguien deja en las aceras sin compasión por mi compulsividad y de que a veces o muchas veces los amigos solo sirvan de nombre o contabilidad para decir que uno no está solo para jugar un partido de fútbol.

Puede ser que esta fatiga solo sea transitoria y que no sea por el apuro del tiempo o del afán de la vejez; por mi parte espero sentarme por fin en un lugar tranquilo después del laburo y esperar a nada más que lo inesperado llegue, dejar el cansancio en mis bolsillos y hacer tiempo para que todo siga igual o mejor que el ayer.