Desde que empecé a escucharte de algún modo sabía que no morirías de vieja, luego lo ratificaron tus letras y ese comportamiento errático y extremista que nos presentaron los medios.
No sé si ser encontrada sola, a tu deriva y tiesa con algún tiempo de mas, sea muestra de lo que querías dejar como imagen fiel a tu personalidad o más bien fue una sorpresa farmacológica que se te salió esta vez y como a muchos de las manos.
Debo decir que tú persona nunca pudo alcázar el nivel musical con la que lograbas esconder el monstruo que había detrás; solo fuiste tu música y con eso basta para ser inmortal; tuviste una vida mayormente patética con una muerte casi de la misma índole, solo que tu, a diferencia de las 93 víctimas de Oslo, siempre tuviste la opción de la tecla “Escape”.