Hoy no soy más que un ente, un zombie o un eco sentado tratando de cumplir con un salario pactado para poder pagar mis cuentas, nada más que una huella de mar que se va perdiendo mientras el agua regresa, algo así como un mármol sin venas o un chocolate sin relleno olvidado en un cajón que nadie abre ya.
Hoy (y por
cierto vivo por si acaso) amanecí como un
pedazo de fantasma o de caca o como quieran llamarme, moviéndome con la sensación de andar en cámara lenta,
aletargado y sin ninguna gracia cualquiera; solo con la confianza en el poco
sentido de raciocinio dejado por la batalla bioquímica en mi cerebro y con la certeza de que el maldito auto control esta totalmente sobrestimado por estos días y que en cambio el clonazepan, siempre sera mi mejor amigo hoy, mañana y siempre para encontrar la tan anhelada iluminación.