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Aunque ya no pueda arrepentirme de mis aportes literarios a mis “Ex” (hayan sido buenas, malas, efímeras o perversas), ya que todo lo escrito habla sobre amores jurados y desamores espermicidas, de vicisitudes agridulces y de muertes en vida; si puedo aclarar que a pesar de haber sido sentimientos fugaces o exageraciones que se creyeron reales en su momento, hoy tú te encargaste de hacerlos carecer totalmente de credibilidad y de hacerme entender que fueron solo meros retazos de singulares sentimientos que nunca trascendieron.

Así que ahora solo les queda a esas letras (buenas, malas, efímeras o patéticas) la suerte de que tal vez un día sean recopiladas en un inventario como un aporte más a la literatura humana, o hablando más sinceramente, solo como una prueba fehaciente de que el pasado nos enseña siempre, que nada es lo que parece.

Todo era mas fácil

Me acuerdo cuando era un adolecente mutante (un poco más que como las pintaban a las Tortugas Ninja en los 90’tas) y era un poco más atrayente, sin moral alguna, empezando a adorar el alcohol, las mujeres y a disfrutar ver las peleas absurdas de mis amigos gracias a las hormonas. 

Tengo que reconocer que siempre andaba sin un peso, con los calzones rotos y la mayoría de las medias en estado crítico, así que debía tener siempre cuidado al visitar a mis conquistas, exactamente, a la hora de desprendernos de nuestras investiduras. No me arrepiento de todas las faltas a los 10 mandamientos, las herejías y los excesos logrados a mi temprana edad, de la poligamia, del divorcio temprano con la iglesia y el completo y promiscuo odio por los colegios atendidos por los Maristas.

fue un periodo de búsqueda y perdida, de definiciones y exorcismos; todo era más fácil con Nirvana, los Smashing y la inexistencia del Partido de la U y Facebook.
De aquel joven ya casi no queda nada más que el niño que se mantuvo hasta ahora, el Atari, las nuevos viejos calzones rotos y esas ganas locas de poder derrotar siempre a esa soledad que me acompaño desde siempre.

Efímero sueño sobre nada

Te soñé y eras mucho más hermosa que en esta dimensión, acepto que mi subconsciente te había dejado tan afinada que estabas perfecta, tu sonrisa relucía en todo el bizarro lugar en donde te encontrabas, mientras tus pies que nunca me gustaron, eran ahora tan dulcísimos y jugaban entre ellos al momento mismo en que trabajabas en no sé qué. Es cierto que mientras te miraba (con mis ojos reales completamente cerrados por si acaso) me despertaste en sueños ciertas sensaciones como las del pasado, como esas ganas eufóricas de no quitarte la mirada de encima o de respirar un poco hiperventilado y con un cierto silbido torpe al escuchar tus carcajadas.

Cabe recalcar, que en todo lo que logro recordar de mi sueño tú nunca me viste, aun, aunque haya estado parado frente a ti todo ese tiempo; de pronto porque pude haber sido solo un fantasma de mi mismo o simplemente una pequeña sombra dejada por el viejo gato de nadie que me seguía o  seguía como un perro faldero.

Hace mucho que no escribía nada sobre ti, y aun creo que no lo sigo haciendo todavía, ya que aquel sueño solo fue de un “TU” mejorado, y este escrito, a una sombra de ti que hubiera sido mil veces mejor que tu propia realidad.

A tu salud_

Cabe resaltar que no soy muy viejo, es más, estoy dentro de lo que puede considerarse un hombre joven y relativamente en “buena forma”; pero hace poco he venido notando ciertos cambios que me hacen suspirar por los tiempos en donde las cenas pesadas después de las 12, borracheras interminables o tarros familiares de leche condensada con galletas de chocolate no hacían mella alguna en mi organismo.

Ahora,  he tenido que alejarme totalmente de la lactosa, el café, aunque ayuda a no dormirme en la oficina, lo hace también levantándome unos cuantos centímetros a mi panza y a ver lucecitas donde no las hay, mis largas noches bohemias se han ido recortado hasta donde aguanta mi memoria, ya que de un momento a otro mi disco duro se borra y no se reinicia sino hasta el otro día. Ni que hablar sobre mis “líneas de expresión”, mis rodillas y alguna que otra maña producida o reproducida por la generación espontanea de los años o de los vicios aprendidos de los padres.

Ayer precisamente vi fotos tuyas, de cuando aun no eras abuela y eras madre, de cuando eras más bella, y podías saltar y reprender a tus hijos, de cuando podías besar por horas a Don Carlos y salir a parrandear también hasta que se te borrara el disco duro (o al menos y siendo más cronológicamente acertado contigo, el de tu cinta mecanográfica); y detallándolas, sentí de pronto como si en ese momento sintieras o te sintieras igual que yo al momento de escribir este blog, sintiendo como llegaban los años y tu cuerpo también iba dejando de ser el mismo justamente para pasar al siguiente nivel, a la siguiente etapa o solamente al siguiente estado mental del que solo uno hace o deshace los males del cuerpo.

Hoy pregunte de ti y me dijeron que ya no hablas, que tus piernas se han atrofiado y hay que cargarte y cuidarte como si fueras un bebe de brazos, de que tienes ya solo la piel pegada a los huesos, pero que de alguna forma en las noches retornas para hacerte entender y contestar una de diez preguntas que te hacen. Acepto que no quisiera llegar nunca a la edad que tienes, pero al menos si quisiera alcanzar a dar un poco, de todo lo que diste e hiciste por todos nosotros.

a tu salud Josefina Villota 

Panico_

Poco recuerdo de esos días, pero por lo que me cuentan, sufrí mucho cuando lance a mi corta edad, a mi único perro por haberlo creído  Kripto (el perro de Superboy) y haya muerto instantáneamente en la acera en vez de verlo flotar por los aires como me lo esperaba. De la misma forma y con más atisbos y dolor en mi recuerdo, de cómo me sentí al enterarme de que mi tío: el único niño grande que jugaba con nosotros, ya no estaría más en nuestro patio, así como luego todos los difuntos que lo siguieron y que llegaron a nuestra familia. Es verdad que de ahí en adelante fui perdiendo muchas cosas y personas que dejaron en mi, una serie de cicatrices, vacios y penas que a pesar de su grado asesino, han sido subsanadas y más aun, han sido aceptadas.

Podría decir que ayer, era perfectamente capaz de soportar la quiebra, la pérdida total o parcial de mi poca integridad mental, de poder soportar el ser picado y dado a los animales en vía de extinción para poder salvar al mundo o simplemente por complacer los antojos de unos pocos cerdos insatisfechos. Pero hoy y pocos minutos antes de sentir perderte, mi vida se vio completamente reducida a cero, mi ánimo bajó más allá del subterráneo o la ciudad de los hombres topo y mi poca cordura se alojo lejos de mi dejándome a la deriva y con una prisa de llegar lo más rápidamente hacia ti.

Porque podría perfectamente ser capaz de soportar la ausencia del mundo y todo lo que lo acoge y acogió, de un Dios o mil demonios que existen o que están solo en mi cabeza, pero soportar tu ausencia al menos en vida, sería una completa mentira o ilusa ilusión, al igual que pretender que los perros pueden también aprender volar.

ecos

Hoy no pude encontrar razón alguna para escribir algo pequeñamente coherente sobre el día de la madre, claro, sin tener que verlo solo como un día económicamente estratégico para endeudarnos a todos; por eso solo me quedo viendo cómo va llegando la noche y  la cabeza me va doliendo como antes, como en los tiempos en que robaba más que besos a mis vecinas y me ahorraba horas de clase y rezos en un colegio supuestamente hecho en nombre de Dios.

Y aunque es un domingo repleto de hojas muertas en los suelos vacíos de Santiago y no haya ni una sola letra decente en mi mente o mi monitor;  puedo perfectamente afirmar que es el primer domingo no fúnebre y antidepresivo que paso desde 1983 y en donde gracias a ti, puedo volver a sonreír pese a estar a casi 4000 mil kilómetros del esqueleto de mi madre y de algún leve recuerdo que haya guardado mi persona a minutos de ser parido.

Visita a domicilio

No es nuevo que hace un tiempo las ausencias o los traumas infundados en la infancia resonaban en ese presente, en ese tiempo donde las cosas pasaban en cámara lenta y con insomnios y taquicardias; es cierto que todos los males en mi cabeza me habían invadido de sur a norte y también transversalmente, el miedo a la muerte y a lo desconocido hizo en mi llegar al punto de no diferenciar la realidad, de la mierda de realidad que había creado en mi cerebro, es verdad que mi compulsividad había llegado al límite alcanzando al punto de empezar a creerme de verdad un Jack en la película Mejor Imposible.

No es nuevo que hace un tiempo haya tocado fondo hasta el punto de no poder controlar la ansiedad que me había acompañado de forma mansa tantos años, a dejarme de sentir faraón para acudir como un lacayo a las faldas de un terapeuta, no es fácil (al menos para mí) el reconocer que perdí una batalla en el juego de la vida y que la locura por un momento me haya derrotado dejandome por un momento en la suplencia.

Debo ser honesto y decir que después de tanto tiempo y después de una mejora radical a simple vista (tuya y mía por supuesto), anoche me visito el miedo, no en calidad de locura lo aclaro, pero me hizo por un momento recordar las noches en cuando fui un “yo” desproporcionado, ese que siempre he tratado tal vez de retener para no alborotar al mundo y a la rutina que siempre nos abraza; sin embargo el miedo no llegó por o para eso, simplemente vino para hacerme angustiar y rogar para que ojalá nunca me dejes cuando deje de ser yo por un momento y vuelva a ser el mismo que fui.

El mejor destilado

No sé si es preciso contarlo, pero cada mujer que pasó por mi puerta me fue transformando en el hombre que te besa hoy; cada ilusión y posteriores desgarros, cada prueba y error así como cada aventura y desventura fue tallando de alguna manera la personalidad que se enfrenta en el presente contigo.

Así que solo me queda decirte que no tomes represalias con mis mujeres pasadas, ni por todos los momentos y lugares dejados en los recuerdos, ya que si de algo sirve para tu salud mental, todas sirvieron solo de herramienta para lograr el mejor destilado del hombre que te toco a ti. 

Inundaciones

La lluvia se adentró entre los andenes, entre el pasto y la plazoleta, entre el mendigo y el difunto ratón, entre el explotado y el jefe, así como también en esos lugares que nunca toco antes. Palpó todo tipo de pies desde los que ya no quieren andar, hasta los que detuvo en seco por el nuevo cauce, entre esos maltratados por el camino difícil así como los privilegiados por la gracia o la suerte divina; y es que esta lluvia no solo ha llegado tan precipitadamente para acabar con justos y pecadores, con plantaciones, estructuras y esperanzas, sino también para recordarnos que además de no ser los consentidos de un Dios como muchos piensan, somos también los menos humanos o humanitarios cuando nuestros hermanos nadan en nuestro país y no es por placer.

de lutos vigentes

A veces el mal pasado nos sigue hasta nuestro presente, cagándonos cada instante en donde no debería estar e interfiriendo con prójimos bienvenidos y momentos exquisitos; y es que es cierto que cargamos con cruces o traumas generados por putas o putos que machacaron nuestras entrañas en algún momento,  pero creo irreductiblemente que ante la eterna desgracia patética y esa bohemia auto inducida, prefiero mil veces al orgullo solemne y a la amnesia provocada a palo y coscorrones para olvidar promiscuamente y de una buena vez, a esas sombras del ayer y sus malditos derivados.

A mi hermana y también al resto