No sé si es preciso contarlo, pero cada mujer que pasó por mi puerta me fue transformando en el hombre que te besa hoy; cada ilusión y posteriores desgarros, cada prueba y error así como cada aventura y desventura fue tallando de alguna manera la personalidad que se enfrenta en el presente contigo.
Así que solo me queda decirte que no tomes represalias con mis mujeres pasadas, ni por todos los momentos y lugares dejados en los recuerdos, ya que si de algo sirve para tu salud mental, todas sirvieron solo de herramienta para lograr el mejor destilado del hombre que te toco a ti.