Inundaciones

La lluvia se adentró entre los andenes, entre el pasto y la plazoleta, entre el mendigo y el difunto ratón, entre el explotado y el jefe, así como también en esos lugares que nunca toco antes. Palpó todo tipo de pies desde los que ya no quieren andar, hasta los que detuvo en seco por el nuevo cauce, entre esos maltratados por el camino difícil así como los privilegiados por la gracia o la suerte divina; y es que esta lluvia no solo ha llegado tan precipitadamente para acabar con justos y pecadores, con plantaciones, estructuras y esperanzas, sino también para recordarnos que además de no ser los consentidos de un Dios como muchos piensan, somos también los menos humanos o humanitarios cuando nuestros hermanos nadan en nuestro país y no es por placer.

3 comentarios:

JORGE LUIS VILLALOBOS MARTINEZ dijo...

hace un par de años, en el municipio costero de magui payan,un sabado tipo diez de la mañana me dirigia y mi puesto de trabajo, un centro de salud en donde lo unico que habia de mas eran las ganas, el agua a esa hora me llegaba a los tobillos, a medio dia era hasta las rodillas y pasadas las dos de la tarde el agua daba al pecho, pense que tragedia pobre gente perdieron todos,,, muy tonto mi pensar; todo era fiesta y alegria, la gente no tenia que trabajar, el parque del pueblo lleno de gente tomando cerveza y aguardiente, la aplificacion de sonido de la alcaldia del pueblo inicio la rumba con el agua hasta los hombros, fui victima de tal fiesta..... ni la gente se enferma con estas tragedias, a las ocho pm todo era tranquilidad y todo mundo a la espera de una nueva crecida del magui para volver a disfrutar de las desgracias divinas del creador...las ayudas gubernamentales quedaron en manos de unos pocos,

Anónimo dijo...

la costa pacifica tan elocuente, el negro todo lo que sea por capar responsabilidades. el campesino al ver muertas sus tierras no creo que le diera animos para bailar

María Angélica Teherán dijo...

Si le agrego, la embarro... Así está PERFECTO...