La seguridad
que imparto, parece que es tan fuerte como la economía de Grecia, como la
credibilidad de mi selección o las palabras de una tal Barack; mis acciones y
actitudes demuestran lo que representa en la vida real un billete de Monopolio,
un salario mínimo legal o un billón de Sucres Ecuatorianos.
Lo digo porque
cada vez que maximizas algo mínimo o ves alguna alucinación que nadie ve; todo mi
progreso se ve reducido a cero, transformándose de pronto en una nueva película
con un guion bajo tu pluma de furia, en donde yo, claro, soy una especie de maquiavélico
bipolar que puede hablar en doble léxico en las redes sociales sin ningún tipo
de pudor y hasta dónde puedo amar seguramente (en tu cabeza) a tres bandas.
Estimados,
nunca crean cuando una mujer dice que no es celosa, la verdad, esa afirmación es
tan cierta como el fin del mundo en el 2012, la recuperación de la bolsa
internacional a corto plazo y la salvación del planeta reciclando bolsitas o poniendo
de moda el estreñimiento.