Panico_

Poco recuerdo de esos días, pero por lo que me cuentan, sufrí mucho cuando lance a mi corta edad, a mi único perro por haberlo creído  Kripto (el perro de Superboy) y haya muerto instantáneamente en la acera en vez de verlo flotar por los aires como me lo esperaba. De la misma forma y con más atisbos y dolor en mi recuerdo, de cómo me sentí al enterarme de que mi tío: el único niño grande que jugaba con nosotros, ya no estaría más en nuestro patio, así como luego todos los difuntos que lo siguieron y que llegaron a nuestra familia. Es verdad que de ahí en adelante fui perdiendo muchas cosas y personas que dejaron en mi, una serie de cicatrices, vacios y penas que a pesar de su grado asesino, han sido subsanadas y más aun, han sido aceptadas.

Podría decir que ayer, era perfectamente capaz de soportar la quiebra, la pérdida total o parcial de mi poca integridad mental, de poder soportar el ser picado y dado a los animales en vía de extinción para poder salvar al mundo o simplemente por complacer los antojos de unos pocos cerdos insatisfechos. Pero hoy y pocos minutos antes de sentir perderte, mi vida se vio completamente reducida a cero, mi ánimo bajó más allá del subterráneo o la ciudad de los hombres topo y mi poca cordura se alojo lejos de mi dejándome a la deriva y con una prisa de llegar lo más rápidamente hacia ti.

Porque podría perfectamente ser capaz de soportar la ausencia del mundo y todo lo que lo acoge y acogió, de un Dios o mil demonios que existen o que están solo en mi cabeza, pero soportar tu ausencia al menos en vida, sería una completa mentira o ilusa ilusión, al igual que pretender que los perros pueden también aprender volar.

ecos

Hoy no pude encontrar razón alguna para escribir algo pequeñamente coherente sobre el día de la madre, claro, sin tener que verlo solo como un día económicamente estratégico para endeudarnos a todos; por eso solo me quedo viendo cómo va llegando la noche y  la cabeza me va doliendo como antes, como en los tiempos en que robaba más que besos a mis vecinas y me ahorraba horas de clase y rezos en un colegio supuestamente hecho en nombre de Dios.

Y aunque es un domingo repleto de hojas muertas en los suelos vacíos de Santiago y no haya ni una sola letra decente en mi mente o mi monitor;  puedo perfectamente afirmar que es el primer domingo no fúnebre y antidepresivo que paso desde 1983 y en donde gracias a ti, puedo volver a sonreír pese a estar a casi 4000 mil kilómetros del esqueleto de mi madre y de algún leve recuerdo que haya guardado mi persona a minutos de ser parido.

Visita a domicilio

No es nuevo que hace un tiempo las ausencias o los traumas infundados en la infancia resonaban en ese presente, en ese tiempo donde las cosas pasaban en cámara lenta y con insomnios y taquicardias; es cierto que todos los males en mi cabeza me habían invadido de sur a norte y también transversalmente, el miedo a la muerte y a lo desconocido hizo en mi llegar al punto de no diferenciar la realidad, de la mierda de realidad que había creado en mi cerebro, es verdad que mi compulsividad había llegado al límite alcanzando al punto de empezar a creerme de verdad un Jack en la película Mejor Imposible.

No es nuevo que hace un tiempo haya tocado fondo hasta el punto de no poder controlar la ansiedad que me había acompañado de forma mansa tantos años, a dejarme de sentir faraón para acudir como un lacayo a las faldas de un terapeuta, no es fácil (al menos para mí) el reconocer que perdí una batalla en el juego de la vida y que la locura por un momento me haya derrotado dejandome por un momento en la suplencia.

Debo ser honesto y decir que después de tanto tiempo y después de una mejora radical a simple vista (tuya y mía por supuesto), anoche me visito el miedo, no en calidad de locura lo aclaro, pero me hizo por un momento recordar las noches en cuando fui un “yo” desproporcionado, ese que siempre he tratado tal vez de retener para no alborotar al mundo y a la rutina que siempre nos abraza; sin embargo el miedo no llegó por o para eso, simplemente vino para hacerme angustiar y rogar para que ojalá nunca me dejes cuando deje de ser yo por un momento y vuelva a ser el mismo que fui.

El mejor destilado

No sé si es preciso contarlo, pero cada mujer que pasó por mi puerta me fue transformando en el hombre que te besa hoy; cada ilusión y posteriores desgarros, cada prueba y error así como cada aventura y desventura fue tallando de alguna manera la personalidad que se enfrenta en el presente contigo.

Así que solo me queda decirte que no tomes represalias con mis mujeres pasadas, ni por todos los momentos y lugares dejados en los recuerdos, ya que si de algo sirve para tu salud mental, todas sirvieron solo de herramienta para lograr el mejor destilado del hombre que te toco a ti. 

Inundaciones

La lluvia se adentró entre los andenes, entre el pasto y la plazoleta, entre el mendigo y el difunto ratón, entre el explotado y el jefe, así como también en esos lugares que nunca toco antes. Palpó todo tipo de pies desde los que ya no quieren andar, hasta los que detuvo en seco por el nuevo cauce, entre esos maltratados por el camino difícil así como los privilegiados por la gracia o la suerte divina; y es que esta lluvia no solo ha llegado tan precipitadamente para acabar con justos y pecadores, con plantaciones, estructuras y esperanzas, sino también para recordarnos que además de no ser los consentidos de un Dios como muchos piensan, somos también los menos humanos o humanitarios cuando nuestros hermanos nadan en nuestro país y no es por placer.

de lutos vigentes

A veces el mal pasado nos sigue hasta nuestro presente, cagándonos cada instante en donde no debería estar e interfiriendo con prójimos bienvenidos y momentos exquisitos; y es que es cierto que cargamos con cruces o traumas generados por putas o putos que machacaron nuestras entrañas en algún momento,  pero creo irreductiblemente que ante la eterna desgracia patética y esa bohemia auto inducida, prefiero mil veces al orgullo solemne y a la amnesia provocada a palo y coscorrones para olvidar promiscuamente y de una buena vez, a esas sombras del ayer y sus malditos derivados.

A mi hermana y también al resto

tres días para el infinito

Nunca en toda mi vida de ser insomne me había resultado tan placentero no dormir por una causa, ni jamás en mis días de ansioso compulsivo me había resultado tan provocativo ver reducir o fallecer una espera; no logro recordar un solo instante en el que completamente ido en las aceras de Santiago me haya quedado idiota con una leve sonrisa pensando en que ya viene alguien.

Por eso a pocos días de regalarnos todas las sonrisas, de entregarnos todos nuestros huesos así como el de volar por aventuras cada noche o cada día en la misma cama, solo me queda decir, que hoy como pocas veces puedo agradecer a la vida por ser casi siempre injusta y hacerme hoy el hombre más inmerecidamente feliz por recibir esa compañía perfecta que exhalas.


virus_

Cuando los virus me invaden, de alguna forma me siento mas susceptible a lo que pasa a mi alrededor y claro, de alguna forma extraña, tiendo a pensar y sentir males ajenos como propios; hoy por ejemplo, me sentí como director principal del sindicato de peces del pacifico, indignado y con rabia me senté a llorar en una esquina de coral, mientras los hijos de puta se preparaban a arrojarnos 11.5000 toneladas de agua contaminada en las mismas que yo aleteaba rápidamente para jugar con Congrio o a besarme con Barracuda cuando apenas tenía escamas en mis aletas.

Por ese estilo y hasta que me dure este flagelo viral, tendré que atenerme a ser un Chocoano, un Tigre de Bengala, tal vez un Nukak Maku, una mujer islámica sin derechos o un simple enfermo con alma que tiene mucho tiempo para pensar. 

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Don fulano de tal se prepara para tomar el turno nocturno que ha realizado ya por tantos años a cargo de la limpieza del edificio, se despide de su esposa, hijos y nietos después del último pedazo de pan. Solo lleva lo estrictamente necesario para no estorbarle su andar en su vieja pero cuidada bicicleta. Al llegar, se pone el uniforme luego de saludar a los demás y de comentar las últimas noticias sobre el hijo de puta; como siempre hay mandos encontrados pero a la larga se concluye que ellos ya sean de un lado o del otro siempre quedaran en las mismas.

Don fulano toma su escoba y empieza de sur a norte por el piso de arriba como lleva ya 35 años haciéndolo, el, muy bien sabe que ese orden impide que usuarios trasnochados no le entorpezcan su trabajo y a su vez, tararear a viva voz las canciones que siempre se le vienen a la mente. Son ya las 11 y 39 de la noche, por un momento casi olvida su infaltable programa de radio, ese que lo mantiene al tanto a él como a todos los del turno nocturno de los capítulos inauditos que están pasando por estos días en el mundo. Sirve té para todos mientras empiezan a menear la cabeza de  un lado a otro lamentando la muerte que llega desde Japón, comentando luego abiertamente de hasta donde ha llegado el hombre y de las repercusiones que la tierra cobra a veces hasta a los que no tienen la culpa.

Lo que ellos no saben por supuesto, es que mientras suspiran y sueltan una que otra lagrima disimulada; por vicisitudes o ironías de la vida, por soluciones radicales de oriente u occidente, o a decir verdad, simplemente por errores estúpidos de su querido y no tan querido hijo de puta, están a punto de ser besados por uno de los 40 misiles Tomahawk lanzados por la coalición; se encuentran brindando si tan siquiera saber que dichoso disparo esta ya a 3 metros de su única humanidad empeñada y de saber por supuesto, que aquel té ya tibio tras la buena charla es el ultimo de sus rutinarias vidas injustamente a punto de ser arrebatadas y sin siquiera saber, que se están convirtiendo en partes colaterales de una guerra de egos e intereses que comienza desde ya con su muerte.

tsunami

La vida es tan volátil como una promesa susurrada al oído, como la idea del sueño que tuviste el día anterior apenas te despiertas, como la esperanza misma puesta en el futuro de tu país, como la seguridad de estar en un parpadeo sobre una bicicleta para visitar al amor encontrado y al segundo ser devorado por las fauces de una ola de 3 metros con anexos constructivos.