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crisis en horas de almuerzo

Estar parado a la orilla de la incertidumbre, esa misma que nos causa el futuro (el suyo y el mío por supuesto). Con esta ansiedad amarrada a las tripas, que de alguna manera carcome mi sangre y manda a mi sueño a papelera de reciclaje; que se muere de alguna manera por saber el desenlace de mi vida o al menos si lograré trascender con el tiempo más allá de mis huesos.

Cuantas veces nos preguntamos ¿por qué no vivimos la vida que deberíamos o soñamos? Si este efímero hilo es tan corto y carente de compasiones y tiempos extras.

Hoy podría perfectamente partir de un solo tajo este computador inocuo que debería estar más bien en una vitrina de museo, cubrir tiernamente de fuego mi cubículo de trabajo y dejar rápidamente de robarle 9 horas laborales de mierda a mi tiempo, dedicándome mas bien y con todo gusto a gastar todos mis aires y palpitaciones restantes a tu querida presencia.

a veces los atajos resultan

Anoche me visitaron nuevamente mis demonios y por supuesto el horror me sorprendió con un beso en la boca, las palabras de Buda se fueron a la mierda tan fácilmente mientras trataba de creerme como siempre un tipo cuerdo en busca de la sabiduría o simplemente una mente en blanco que buscaba solamente el buen sueño bajo las estrellas.

Hoy no soy más que un ente, un zombie o un eco sentado tratando de cumplir con un salario pactado para poder pagar mis cuentas, nada más que una huella de mar que se va perdiendo mientras el agua regresa, algo así como un mármol sin venas o un chocolate sin relleno olvidado en un cajón que nadie abre ya.

Hoy (y por cierto vivo por si acaso) amanecí como un pedazo de fantasma o de caca o como quieran llamarme, moviéndome con la sensación de andar en cámara lenta, aletargado y sin ninguna gracia cualquiera; solo con la confianza en el poco sentido de raciocinio dejado por la batalla bioquímica en mi cerebro y con la certeza de que el maldito auto control esta totalmente sobrestimado por estos días y que en cambio el clonazepan, siempre sera mi mejor amigo hoy, mañana y siempre para encontrar la tan anhelada iluminación. 

sobre llegadas (d)es(es)peradas


No sé en qué tanto gastaremos el tiempo que la vida nos está regalando nuevamente, si las palabras saldrán forzadas, serenas o simplemente un trago bastará para que pasen los días más rápido sin tanta preocupación mutua. 

La verdad me asusta el hecho de que llegues nuevamente y de forma tan anunciada, tan realista y prematura como un sujeto con cáncer debe esperar a la muerte, tan ansiolíticamente como un niño espera el regreso del circo después de la temporada de lluvias.

Sé que por fin empezaremos a conocernos después de 28 años de no hacerlo, que empezaremos a ser lo que nunca fuimos por estas calles que he ido engalanando para tu arribo,  haciendo nuevos recuerdos que tal vez serán los mejores de nuestra memoria, tal vez por fin empezando a aprovecharnos, sacándonos partido mutuamente, mientras nos dure este pequeño atisbo de existencia.