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crisis en horas de almuerzo

Estar parado a la orilla de la incertidumbre, esa misma que nos causa el futuro (el suyo y el mío por supuesto). Con esta ansiedad amarrada a las tripas, que de alguna manera carcome mi sangre y manda a mi sueño a papelera de reciclaje; que se muere de alguna manera por saber el desenlace de mi vida o al menos si lograré trascender con el tiempo más allá de mis huesos.

Cuantas veces nos preguntamos ¿por qué no vivimos la vida que deberíamos o soñamos? Si este efímero hilo es tan corto y carente de compasiones y tiempos extras.

Hoy podría perfectamente partir de un solo tajo este computador inocuo que debería estar más bien en una vitrina de museo, cubrir tiernamente de fuego mi cubículo de trabajo y dejar rápidamente de robarle 9 horas laborales de mierda a mi tiempo, dedicándome mas bien y con todo gusto a gastar todos mis aires y palpitaciones restantes a tu querida presencia.

Guerra perdida_

Nunca dejó que fueran lo que nunca fueron, lo que nunca pudieron ser; aunque hasta el final y de alguna manera, quiso mantener la ilusión del nunca acabar, hasta el punto de hacerse el ciego o el loco cuando empezó a palpar el epilogo con las yemas de sus dedos.

Se dio cuenta de lo difícil de hacerse el clarividente justo en el momento en que no se sabe si retroceder por un presente indoloro o jugársela por un incierto futuro… qué más da se dijo agotado, mientras se recostó por primera vez en ese parque por el cual solo pasaba de afán, pensando seriamente en adoptar de una buena vez por la partenogénesis asexual, una nueva semana cargada ahora si de ejercicio y por una buena y larga temporada lejos del sexo, el amor y sus derivados.