a veces los atajos resultan

Anoche me visitaron nuevamente mis demonios y por supuesto el horror me sorprendió con un beso en la boca, las palabras de Buda se fueron a la mierda tan fácilmente mientras trataba de creerme como siempre un tipo cuerdo en busca de la sabiduría o simplemente una mente en blanco que buscaba solamente el buen sueño bajo las estrellas.

Hoy no soy más que un ente, un zombie o un eco sentado tratando de cumplir con un salario pactado para poder pagar mis cuentas, nada más que una huella de mar que se va perdiendo mientras el agua regresa, algo así como un mármol sin venas o un chocolate sin relleno olvidado en un cajón que nadie abre ya.

Hoy (y por cierto vivo por si acaso) amanecí como un pedazo de fantasma o de caca o como quieran llamarme, moviéndome con la sensación de andar en cámara lenta, aletargado y sin ninguna gracia cualquiera; solo con la confianza en el poco sentido de raciocinio dejado por la batalla bioquímica en mi cerebro y con la certeza de que el maldito auto control esta totalmente sobrestimado por estos días y que en cambio el clonazepan, siempre sera mi mejor amigo hoy, mañana y siempre para encontrar la tan anhelada iluminación. 

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