Qué pasa cuando los entusiasmos se te van sin permiso al cementerio, cuando las esperanzas te dejaron completamente solo en la parada del bus, cuando el optimismo no es nada más que un parche sin pegamento a punto de caerse de tu camisa; cuando simplemente te quedaba un despojo de alegría y el mundo te lo acaba de arrebatar con un jab directo en la ingle.
¿Qué hacer en esos días cuando la vida te sabe a zanahorias guisadas, cuando tus días son siglos en el oscurantismo o en la casa de tu suegra, cuando se te acaba el lapsus efectivo de los tres puntos suspensivos y tienes que hacer algo inmediatamente para no tener que saltar al vacío?
¿Qué hacer cuando te das cuenta de que no hay un Buda, un Superman, un Jesucristo o un Krishna que te ayude? ¿Cuando los sueños que imaginaste en tu cabeza antes de dormir, al día siguiente son solo un cuento bien armado que se fue a la mierda con las primeras palabras de tu jefe, de tu padre o del que creías tu amor eterno?
Pues primero estimado lector, nunca compre un libro de Walter Riso, ni mucho menos pecar con uno de Paulo Coelho. Más bien opte por comer dos kilos de chocolate o tomarse esa botella de ron añejo que venden en la esquina, cómase esa hamburguesa toxica de tres pisos del anuncio y… ¡ah! invoque al poder de los huevos con que están hechos los 15 jugadores de la selección de Rugby de Australia. Eso ultimo, para poder soportar las horas que le restan al día de mierda que le toco; ya que siempre al siguiente, así sea con caña, hachazo o guayabo, siempre todo será mejor.
(por cierto, y esto es lo mas importante de todo, nunca le haga caso a un escritor de un blog de divagaciones urbanas que podria estar peor que usted. Salud)siga al autor en https://twitter.com/#!/Frael_Rota