entre calles soledad con angustias


Hace mucho que no la visitaban conocidos o extraños, era de esperarse, ya que el tiempo había dejado en ella esa vejez que deteriora y agrieta.  La soledad había terminado por borrar los recuerdos de los gritos y risas de los niños que alguna vez corrieron, que jugaron, que crecieron, que maduraron y se fueron dejándola sin ningún tipo de retorno, sin ningún tipo de esperanza mas que la idea de volverlos a ver antes de derrumbarse en el sueño de la muerte.

Desde hace mucho que las caras de los otros, de sus otros, se habían transformado en imágenes borrosas casi imperceptibles al invocarlas, solo la visita de algún fantasma perdido en la noche, cortaba el silencio que se arrinconaba siempre en los escondrijos de su ser. Ya no había nada porqué seguir en pie, porqué mantenerse erguida si ya nadie la hacia suya, si pasaba inadvertida por las personas que pasaban a su lado indiferentes y que antes hacían una pausa para contemplar su belleza.

De pronto sintió la lluvia que llegó de imprevisto como nunca, la sintió acariciar cada una de sus partes como jamás en sus 135 años de vida lo había hecho; la sintió en cada una de sus esquinas, de sus curvas y partes desmembradas, sintió que ese era su ultimo momento de jubilo, casi adivinando lo que se venia venir con el sonido de los relámpagos. Fue entonces que sintió el primer golpe que estremeció sus mas escondidos cimientos, fue testigo silencioso de cómo caía cada una de sus ventanas, sus muros superiores, como la abandonaba cada teja y ornamento que fueron parte vital de su pasado glorioso, se dio cuenta de que esa gran maquina amarilla que la había visitado por ultima vez, era con cada golpe dado, su verdugo y su salvador.

Violeta


Entró como si nada, como si las puertas cerradas no impidieran su paso ni los muros gruesos traspasar hacia donde estaba Violeta. Hace mucho que había partido y no recordaba la ultima vez que la había visto recostada en esa cama que conocía de memoria; pero ahí estaba y era igual a todos sus recuerdos, a todos sus sentimientos y suspiros regalados antes de su partida.

Era todo igual, excepto las fotos de ella junto a un Zutano que adornaban ahora el cuarto pintado de otro color, también la reacción de ella hacia el, la indiferencia se había tomado el cuarto frio a pesar de que la primavera se iba despidiendo de Santiago. El pobre visitante quedó en una conmoción por dicho recibimiento, como las que sienten los soldados cuando entienden el verdadero significado de la guerra que luchan.

De pronto sintió que ese retorno no había sido buena idea, que desviarse del camino que ahora recorría había sido totalmente un error; trato entonces de recordar su destino, pero fue en vano; se pregunto por su real estado físico en el piso que ya no estaba pisando, por el calor que no sentía, ni mucho menos por esa alergia que se hacia presente siempre por esas épocas del año. De repente sintió su forma ser penetrada por ella, casi de la misma forma en los tiempos del sexo, solo que ahora no sintió nada, solo fue un testigo mudo de como el cuerpo de ella se iba diluyendo por el suyo hasta traspasarlo completamente. Ahí comprendió que no debía estar nunca mas en la tierra de los vivos, de que muchas veces el amor no muere con la muerte, pero si tal vez en terceros como su Violeta, cuando pasa el tiempo después de que se acaban los latidos.

apocalypses


Las vigas comenzaron a crujir como si les agarraran las gónadas, el viento mas que silbar, gritaba el réquiem del cual éramos todos protagonistas, la humanidad claro está, esa aclaración que sirva para exonerar a los bichos, las plantas y a todo tipo de fieras que viven también con nosotros.

Ya nos habían rodeado todos los muertos levantados, ya nos había sacudido el terremoto y venía a bañarnos el tsunami; ya se disponía a sacudir la tierra y a apagar el cielo la “virgen” María; se venía todo lo imaginable, lo divino, lo profético, lo Hollywoodense para escupirnos de esta dimensión, ya sea por obra del Dios que usted tanto financia con su diezmo y gratitud, o simplemente, porque al fin funciono el sistema inmunológico de este planeta careado por nosotros.

El silencio murió en todo rincón, mucha gente sortea el rezo y la salvación al de aureola o al de cachos mientras todo lo construido cae matando todas las esperanzas baldías; yo te sujeto las manos y te digo que todo va a estar bien, estamos juntos y sonreímos, que importa si estos con exceso de poder nos parten la vida por algo que no vino con manual de manejo, que importa si me voy hacia donde no sabemos contigo, que importa saber lo que nos espera si me voy con tus ojos impresos en mi espíritu.

-te amo y te amé, es lo que importa, te espero al final del túnel. 

cerrar sesión


Se nos ha vuelto normal ver la cara de algún fulano que se ha hecho famoso en las redes, ya sea por merito propio o porque sus facciones auguran frases relacionadas a su éxito o a su fracaso. Se nos ha vuelto redundante reír a carcajadas a costa de ajenos que solo pecaron por fallar o follar (como lo hacemos usted y yo) ante una cámara o un celular listo para grabar. ¿Cuántas Amandas Todd tendrán que morir para darse cuenta que las redes sociales también pueden convertirse en un infierno si no aprendemos a manejarlas? ¿Cuándo entenderemos que lo único bueno de Facebook y otras redes sociales, han sido entre otras, hacer rico a terceros o quitarle horas de producción y de creación creativa al hombre contemporáneo?

Puede sonar exagerado, pero si algo caracteriza al hombre de hoy, es que visita sus cuentas sociales cada vez mas que a su propia madre; ademas, de estar mas preocupado por lo que se ha publicado en su muro, que en derribar los propios que carga encima para encontrar lo verdaderamente importante en esta dimensión en la que respira. Hasta cuando nos durará este morbo de saber lo que en realidad solo le pertenece al otro, su momento de intimidad, de torpeza, de humillación, o simplemente guardar un poco de respeto por ello, así, de ese mismo modo como respetamos y silenciamos los propios cuando nos llega el momento.

Es fácil criticar y arreglar el mundo detrás de una pantalla, es fácil sentirse con un  poder demás para humillar o juzgar a alguien que se ha visto expuesto en el amor u el odio en  los tiempos de Youtube. Es fácil dar un juicio “certero” ante un contexto desconocido, ante una persona tan lejana y desconocida, como si nosotros, mismos hijos de un torpe Dios que nos dejó a medias, fuéramos totalmente perfectos. 

matar o morir


De pronto, escucho una algarabía al entrar, reconozco que había sido la primera vez que miraba tantos ojos apuntándome, tanto escándalo,  tanta emoción y sonrisas en las caras que me recibían con aplausos y trompetas. Debo reconocer que los nervios se me habían subido al lomo, pero que mal se puede esperar con tal recibimiento. No puedo negar la exaltación de mi cuerpo, la adrenalina que hace que recorra todo el lugar a un paso acelerado, aunque para serles sinceros, todavía no logro entender la triste mirada de mis amigos al despedirme, si esto es algo que comienzo a disfrutar hasta las entrañas.

El sol comienza a picar en mi piel, creo que es hora de dejar el lugar, sin embargo comienza un hombre a exaltarme, a seguirme, a estudiarme meticulosamente mientras intenta apuñalarme; no logro entender la acción del fulano, ya que nunca en mi joven vida lo había mirado, pero este jumento carece de entendimiento o razón y solo busca mi torso para perforarlo. Me desangro a causa de las heridas que ahora cuelgan en mi espalda, lo que había sido en primera instancia excitación y entusiasmo, ahora se ha convertido en ira, en una guerra que he logrado entender y que solo dejará a uno en pie en esto que ridículamente llamamos vida.

Por primera vez conozco a mi sangre que esta regada por todo el lugar, sé que no ha sido una pelea justa, más cuando un par de caballos insensibles se han unido a este combate que no pedí. Ridículamente la gente que observa, no ha cambiado su fachada de sonrisas a pesar de la barbarie, creo que ellos siempre han estado al tanto de lo que vine a hacer aquí. Los minutos se hacen horas, tan solo tengo energía para estar de pie o tan solo para regalarle al hombre que me apunta con su espada una ultima cornada, voy con todo mi ser hacia el idiota que alardea de todos sus ataques certeros con un "ole", creo que he visto su punto ciego, voy a matar o a morir.

del odio al amor


Si naciste del otro lado de la línea limítrofe, los de enfrente siempre serán inferiores, poco evolucionados; peor si hay un partido de fútbol contra ellos, ya que podrías matarlos perfectamente  y comer de su carne así incites a la gula y a la caza indiscriminada. Si eres ateo, los creyentes no son nada más que un patético racimo de idiotas que bailan al son del rey Midas de turno (cuanto darías para que en sus cabezas con tan poco sentido común se dieran cuenta de que Dios hace mucho tiempo renuncio a su proyecto colegial de ciencias). Si eres punketo críticas al sistema y a los ridículos emos mientras vas a comprar después gracias al aporte monetario de terceros insertos en el modelo que criticas, esos zapatos que van mucho mejor con tu estilo alterno.

Que decir de los que se creen normales, ya que creen tener bien ajustado el nivel de crítica, indignación y todo lo malo si no es pensado a su criterio. Los hipsters para la mayoría son unos extraterrestres que deberían ser eliminados mientras estos últimos piensan también que el mundo debería ser evangelizado por ellos antes de que este sea invadido totalmente por las tendencias y los ciegos que siguen las modas a toda costa y a todo costo. Ni que decir cuando todos nos enfrentamos gracias a las posturas políticas, el tiempo, a que huele la boñiga de vaca y cual será el mejor presidente para que encarrile de una vez por todas a este puto país que amamos y que solo criticamos sin disfrutarlo.

Cuando volverá la esquiva tolerancia si es que alguna vez estuvo entre nosotros, cuando nos importará la vida del otro sin tener que entrar en detalles de su modo de pensar, cuando dejarán de afectarnos las cosas superfluas en vez de poner empeño a lo verdaderamente importante. ¿Cuándo los veganos y los carnívoros extremistas nos dejaran comer por fin tranquilos nuestros platos de comida los fines de semana? ¿Cuando crecerán por fin todas las Mafaldas que conozco y empezaran a arreglar de a poco y de una vez por todas lo que tanto critican?

caer en la red

Siempre he pensado que es preferible el abrazo corpóreo de un buen amigo al orgullo de tener más de tres mil followers autistas. En qué momento dejamos basar nuestra vida social al creer que tenemos más amigos que dedos gracias a Facebook. De qué manera empezamos a dejar de lado el verdadero placer del “touch” en una piel cercana por la manía de hacer lo mismo pero en un dispositivo pagado a cuotas cada tres segundos.

Sea donde sea que nos lleve esta tecnología, entendamos que Internet es solo un medio “para”; y no para terminar siendo solo una puta caja expendedora de dinero; un mero anexo de carne y vísceras de una computadora que le basta con corazones hechos con caracteres y “likes” en una página popular para pixelar una sonrisa.




jodido y radiante

Nacer, crecer, enamorarse, parir, trabajar, trabajar, trabajar para luego morir cansado. No suena alentador cuando, tal vez si se equivocan los crédulos, esta es la única ficha que tenemos en este juego que llamamos vida. Si es así, sabrá que al fin de cuentas valdrá la pena haberla gastado haciendo lo que en verdad le gusta y no acumular dinero que nunca se llevará, esto ultimo por supuesto, por hacer cosas que podrían perfectamente causarle estabilidad a cambio de nauseas con rutina en las rocas cada mañana.
Quien no ha querido en más de una ocasión mandar algo o simplemente todo a la mierda, allá mismo donde las cosas no regresan y se comprometen a no molestarlo nunca más. Sin embargo, si el miedo se ha acoplado a sus rodillas y lo ha anclado de alguna manera a seguir haciendo lo que lo hace miserable, tenga cuidado y no se deje caer. Yo lo acabo de hacer, no me cambio por nadie con esta sonrisa de más y lo más importante de todo, sigo vivo. Jodido pero radiante.

Desesperanza

Ya nada malo o aberrante nos sorprende; ahora hemos cedido nuestro nivel de tolerancia hasta el punto de ver noticias que parecieran ser salidas del mejor cine gore de los 80’s y seguir comiendo nuestra comida chatarra como si nada. Y es que si antes nos sorprendía la muerte de alguien (bueno o malo), ahora pasamos al postre como si nada con las violaciones de miles de niños por parte de la iglesia, femicidios, canibalismo y las típicas guerras en el mundo que nos presentan tan amablemente y con la mejor cara los noticieros.

A donde se fueron las punzada en el pecho y nuestra cara de orto al ver matar al otro (ya sea animal, humano o planta), cuando dejo de importarnos el hambre en África y no solo utilizarla como cliché para que tu hermano se terminara la comida servida. Hasta cuando seguirán las cadenas de indignación en Facebook y Twitter desde millones de sillones calientes y lugares confortables. Hasta cuando las generaciones por debajo de nosotros se preocuparán más por el presente que en ofender a otros, fotografiarse en baños y masacrar al idioma.

No me alegra aceptarlo pero mientras más voy conociendo a la humanidad, mas me siento orgulloso de ser un buen y querido extraterrestre.

a Fernando Vallejo.


lluvia

Estos días de lluvia me hacen dar cuenta de que puedo ser una persona de agua, de esos que solo les basta el sonido del goteo para enmarcar una sonrisa. Y es que esta lluvia, al menos en esta ciudad, trae mucho más que despejar las calles de cobardes; ya que de alguna manera se las arregla también para sacarnos de esta rutina espesa y de paso y sin cuota de manejo, limpiar el cielo que a diario es aniquilado por los autos con sus vómitos residuales.
Hoy es un jueves disfrazado de lunes, las reservas de café aun no han logrado sacarme del estado catatónico con el que vengo después de divorciarme prematuramente de la almohada. No queda más que acercarse sigilosamente a la ventana mientras todo el mundo afuera corre para huir de ese elemento que irónicamente da la vida. Me quedo enmarañado de lluvia mientras miro a la nada; es un minuto solo mío en donde se puede perfectamente cambiar el mundo con millones de ideas u olvidarlo completamente con todos sus humanos anexos que nos dejaron de alguna manera en la puerta del olvido.

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