Las
vigas comenzaron a crujir como si les agarraran las gónadas, el viento mas que
silbar, gritaba el réquiem del cual éramos todos protagonistas, la humanidad
claro está, esa aclaración que sirva para exonerar a los bichos, las plantas y
a todo tipo de fieras que viven también con nosotros.
Ya
nos habían rodeado todos los muertos levantados, ya nos había sacudido el
terremoto y venía a bañarnos el tsunami; ya se disponía a sacudir la tierra y a
apagar el cielo la “virgen” María; se venía todo lo imaginable, lo divino, lo
profético, lo Hollywoodense para escupirnos de esta dimensión, ya sea por obra
del Dios que usted tanto financia con su diezmo y gratitud, o simplemente, porque
al fin funciono el sistema inmunológico de este planeta careado por nosotros.
El
silencio murió en todo rincón, mucha gente sortea el rezo y la salvación al de
aureola o al de cachos mientras todo lo construido cae matando todas las esperanzas
baldías; yo te sujeto las manos y te digo que todo va a estar bien, estamos
juntos y sonreímos, que importa si estos con exceso de poder nos parten la vida
por algo que no vino con manual de manejo, que importa si me voy hacia donde no
sabemos contigo, que importa saber lo que nos espera si me voy con tus ojos
impresos en mi espíritu.
-te
amo y te amé, es lo que importa, te espero al final del túnel.
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