Inmortales


Desata la furia guardada y evítate una ulcera,
sacúdete de las energías del enfadado de enfrente,
rasúrate de los designios de un Dios que puede no quererte,
escápate y escóndete debajo de las veredas con tal de sonreír.

Si no te queda tiempo por laburo o cuestiones mas importantes,
déjame la vida, si, tu vida como en custodia,
yo me encargaré hasta de tener vigilancia al  pasar en luz verde,
me encargaré de cuidarla y barnizarla cada día como lo que más quiero que sea,
esa cosa intangible que toda la humanidad sueña y necesita por estos tiempos,
eso que los filósofos llamaron algún día, su propia alma.

Por eso pasa el resto de tu vida o de la mía, a mi lado,
encontrémonos día a día viéndonos morir viviendo,
démonos besos que sepan cada vez distinto hasta que nos separe la muerte
y nos encontremos luego en el mas allá, para callar a los inmortales.


a Mónica como siempre

Guerra


Sacudió como todas las mañanas las mismas sabanas agujereadas, se preparó el té y se hizo al andar con sus pies cuarteados por el polvo y la falta de atención a trivialidades femeninas. Vendió toda la carga de pan hecha en la madrugada, vendió su tiempo, sus sonrisas y las gotas de sudor que se metían entre sus arrugas prematuras. Ya había pasado su tiempo para hacer hijos, aunque con su trabajo no había tanto tiempo para pensar en ello, se lo recordaba de vez en cuando, el ver a tanto chiquillo jugar a la pelota en las calles polvorientas de su querida Jibaliya, se lo recordaba a veces al terminar el sexo con su adorado o tal vez, cuando sobraba en la mesa una pieza de pan que un tercero podría terminar con gusto y sin problema.

Ya era hora de partir al hogar y de empezar la cena para su visitante nocturno, cuando miró o creyó ver a su madre muerta sonreírle a un costado del puesto de enfrente, sintió como el escalofrió de lo inexplicable se le subía a los huesos y se le esparcía por el cuerpo y sus 20 dedos; retomó su regreso torpe, aun aturdida por la visión atribuida al sol que no distingue a locos y cuerdos, ese mismo que fue testigo del sonar de la alarma que se prendía sin tener en cuenta los sensibles sentidos de la mujer, sin tener en cuenta lo tardía de su llegada, sin tener en cuenta que no sirve de nada su grito cuando el cielo ya esta cargado de misiles de muerte que llegan y arrasan todo, que suprimen vidas, fantasmas y suspiros, que eliminan a niños y juegos de pelota; que borran recuerdos, citas y piezas de pan.

entre calles soledad con angustias


Hace mucho que no la visitaban conocidos o extraños, era de esperarse, ya que el tiempo había dejado en ella esa vejez que deteriora y agrieta.  La soledad había terminado por borrar los recuerdos de los gritos y risas de los niños que alguna vez corrieron, que jugaron, que crecieron, que maduraron y se fueron dejándola sin ningún tipo de retorno, sin ningún tipo de esperanza mas que la idea de volverlos a ver antes de derrumbarse en el sueño de la muerte.

Desde hace mucho que las caras de los otros, de sus otros, se habían transformado en imágenes borrosas casi imperceptibles al invocarlas, solo la visita de algún fantasma perdido en la noche, cortaba el silencio que se arrinconaba siempre en los escondrijos de su ser. Ya no había nada porqué seguir en pie, porqué mantenerse erguida si ya nadie la hacia suya, si pasaba inadvertida por las personas que pasaban a su lado indiferentes y que antes hacían una pausa para contemplar su belleza.

De pronto sintió la lluvia que llegó de imprevisto como nunca, la sintió acariciar cada una de sus partes como jamás en sus 135 años de vida lo había hecho; la sintió en cada una de sus esquinas, de sus curvas y partes desmembradas, sintió que ese era su ultimo momento de jubilo, casi adivinando lo que se venia venir con el sonido de los relámpagos. Fue entonces que sintió el primer golpe que estremeció sus mas escondidos cimientos, fue testigo silencioso de cómo caía cada una de sus ventanas, sus muros superiores, como la abandonaba cada teja y ornamento que fueron parte vital de su pasado glorioso, se dio cuenta de que esa gran maquina amarilla que la había visitado por ultima vez, era con cada golpe dado, su verdugo y su salvador.

Violeta


Entró como si nada, como si las puertas cerradas no impidieran su paso ni los muros gruesos traspasar hacia donde estaba Violeta. Hace mucho que había partido y no recordaba la ultima vez que la había visto recostada en esa cama que conocía de memoria; pero ahí estaba y era igual a todos sus recuerdos, a todos sus sentimientos y suspiros regalados antes de su partida.

Era todo igual, excepto las fotos de ella junto a un Zutano que adornaban ahora el cuarto pintado de otro color, también la reacción de ella hacia el, la indiferencia se había tomado el cuarto frio a pesar de que la primavera se iba despidiendo de Santiago. El pobre visitante quedó en una conmoción por dicho recibimiento, como las que sienten los soldados cuando entienden el verdadero significado de la guerra que luchan.

De pronto sintió que ese retorno no había sido buena idea, que desviarse del camino que ahora recorría había sido totalmente un error; trato entonces de recordar su destino, pero fue en vano; se pregunto por su real estado físico en el piso que ya no estaba pisando, por el calor que no sentía, ni mucho menos por esa alergia que se hacia presente siempre por esas épocas del año. De repente sintió su forma ser penetrada por ella, casi de la misma forma en los tiempos del sexo, solo que ahora no sintió nada, solo fue un testigo mudo de como el cuerpo de ella se iba diluyendo por el suyo hasta traspasarlo completamente. Ahí comprendió que no debía estar nunca mas en la tierra de los vivos, de que muchas veces el amor no muere con la muerte, pero si tal vez en terceros como su Violeta, cuando pasa el tiempo después de que se acaban los latidos.

apocalypses


Las vigas comenzaron a crujir como si les agarraran las gónadas, el viento mas que silbar, gritaba el réquiem del cual éramos todos protagonistas, la humanidad claro está, esa aclaración que sirva para exonerar a los bichos, las plantas y a todo tipo de fieras que viven también con nosotros.

Ya nos habían rodeado todos los muertos levantados, ya nos había sacudido el terremoto y venía a bañarnos el tsunami; ya se disponía a sacudir la tierra y a apagar el cielo la “virgen” María; se venía todo lo imaginable, lo divino, lo profético, lo Hollywoodense para escupirnos de esta dimensión, ya sea por obra del Dios que usted tanto financia con su diezmo y gratitud, o simplemente, porque al fin funciono el sistema inmunológico de este planeta careado por nosotros.

El silencio murió en todo rincón, mucha gente sortea el rezo y la salvación al de aureola o al de cachos mientras todo lo construido cae matando todas las esperanzas baldías; yo te sujeto las manos y te digo que todo va a estar bien, estamos juntos y sonreímos, que importa si estos con exceso de poder nos parten la vida por algo que no vino con manual de manejo, que importa si me voy hacia donde no sabemos contigo, que importa saber lo que nos espera si me voy con tus ojos impresos en mi espíritu.

-te amo y te amé, es lo que importa, te espero al final del túnel. 

cerrar sesión


Se nos ha vuelto normal ver la cara de algún fulano que se ha hecho famoso en las redes, ya sea por merito propio o porque sus facciones auguran frases relacionadas a su éxito o a su fracaso. Se nos ha vuelto redundante reír a carcajadas a costa de ajenos que solo pecaron por fallar o follar (como lo hacemos usted y yo) ante una cámara o un celular listo para grabar. ¿Cuántas Amandas Todd tendrán que morir para darse cuenta que las redes sociales también pueden convertirse en un infierno si no aprendemos a manejarlas? ¿Cuándo entenderemos que lo único bueno de Facebook y otras redes sociales, han sido entre otras, hacer rico a terceros o quitarle horas de producción y de creación creativa al hombre contemporáneo?

Puede sonar exagerado, pero si algo caracteriza al hombre de hoy, es que visita sus cuentas sociales cada vez mas que a su propia madre; ademas, de estar mas preocupado por lo que se ha publicado en su muro, que en derribar los propios que carga encima para encontrar lo verdaderamente importante en esta dimensión en la que respira. Hasta cuando nos durará este morbo de saber lo que en realidad solo le pertenece al otro, su momento de intimidad, de torpeza, de humillación, o simplemente guardar un poco de respeto por ello, así, de ese mismo modo como respetamos y silenciamos los propios cuando nos llega el momento.

Es fácil criticar y arreglar el mundo detrás de una pantalla, es fácil sentirse con un  poder demás para humillar o juzgar a alguien que se ha visto expuesto en el amor u el odio en  los tiempos de Youtube. Es fácil dar un juicio “certero” ante un contexto desconocido, ante una persona tan lejana y desconocida, como si nosotros, mismos hijos de un torpe Dios que nos dejó a medias, fuéramos totalmente perfectos. 

matar o morir


De pronto, escucho una algarabía al entrar, reconozco que había sido la primera vez que miraba tantos ojos apuntándome, tanto escándalo,  tanta emoción y sonrisas en las caras que me recibían con aplausos y trompetas. Debo reconocer que los nervios se me habían subido al lomo, pero que mal se puede esperar con tal recibimiento. No puedo negar la exaltación de mi cuerpo, la adrenalina que hace que recorra todo el lugar a un paso acelerado, aunque para serles sinceros, todavía no logro entender la triste mirada de mis amigos al despedirme, si esto es algo que comienzo a disfrutar hasta las entrañas.

El sol comienza a picar en mi piel, creo que es hora de dejar el lugar, sin embargo comienza un hombre a exaltarme, a seguirme, a estudiarme meticulosamente mientras intenta apuñalarme; no logro entender la acción del fulano, ya que nunca en mi joven vida lo había mirado, pero este jumento carece de entendimiento o razón y solo busca mi torso para perforarlo. Me desangro a causa de las heridas que ahora cuelgan en mi espalda, lo que había sido en primera instancia excitación y entusiasmo, ahora se ha convertido en ira, en una guerra que he logrado entender y que solo dejará a uno en pie en esto que ridículamente llamamos vida.

Por primera vez conozco a mi sangre que esta regada por todo el lugar, sé que no ha sido una pelea justa, más cuando un par de caballos insensibles se han unido a este combate que no pedí. Ridículamente la gente que observa, no ha cambiado su fachada de sonrisas a pesar de la barbarie, creo que ellos siempre han estado al tanto de lo que vine a hacer aquí. Los minutos se hacen horas, tan solo tengo energía para estar de pie o tan solo para regalarle al hombre que me apunta con su espada una ultima cornada, voy con todo mi ser hacia el idiota que alardea de todos sus ataques certeros con un "ole", creo que he visto su punto ciego, voy a matar o a morir.

del odio al amor


Si naciste del otro lado de la línea limítrofe, los de enfrente siempre serán inferiores, poco evolucionados; peor si hay un partido de fútbol contra ellos, ya que podrías matarlos perfectamente  y comer de su carne así incites a la gula y a la caza indiscriminada. Si eres ateo, los creyentes no son nada más que un patético racimo de idiotas que bailan al son del rey Midas de turno (cuanto darías para que en sus cabezas con tan poco sentido común se dieran cuenta de que Dios hace mucho tiempo renuncio a su proyecto colegial de ciencias). Si eres punketo críticas al sistema y a los ridículos emos mientras vas a comprar después gracias al aporte monetario de terceros insertos en el modelo que criticas, esos zapatos que van mucho mejor con tu estilo alterno.

Que decir de los que se creen normales, ya que creen tener bien ajustado el nivel de crítica, indignación y todo lo malo si no es pensado a su criterio. Los hipsters para la mayoría son unos extraterrestres que deberían ser eliminados mientras estos últimos piensan también que el mundo debería ser evangelizado por ellos antes de que este sea invadido totalmente por las tendencias y los ciegos que siguen las modas a toda costa y a todo costo. Ni que decir cuando todos nos enfrentamos gracias a las posturas políticas, el tiempo, a que huele la boñiga de vaca y cual será el mejor presidente para que encarrile de una vez por todas a este puto país que amamos y que solo criticamos sin disfrutarlo.

Cuando volverá la esquiva tolerancia si es que alguna vez estuvo entre nosotros, cuando nos importará la vida del otro sin tener que entrar en detalles de su modo de pensar, cuando dejarán de afectarnos las cosas superfluas en vez de poner empeño a lo verdaderamente importante. ¿Cuándo los veganos y los carnívoros extremistas nos dejaran comer por fin tranquilos nuestros platos de comida los fines de semana? ¿Cuando crecerán por fin todas las Mafaldas que conozco y empezaran a arreglar de a poco y de una vez por todas lo que tanto critican?