de ausencias e indiferencias

Cuando la fulana está lejos; no se hace otra cosa que alentarse a uno mismo de la única forma ridículamente aceptable en que se puede: pensar en que los días serán cada vez más cortos mientras se pierde el tiempo leyendo por fin esas revistas que para lo único que han servido es para aplanar las arrugadas camisetas debido a las fallas en la plancha o para calmar las ganas cuando son de las que los tipos ven pero nunca leen. El tiempo puede que pase lento y las ansiedades se coman hasta el colon, pero siempre queda la esperanza de que en ese mañana lejano por fin calmaran mutuas necesidades de afecto sentimental y táctil, obvio, si es que esas esperanzas no son afectadas por terceros con cuartos.

En cambio cuando la indiferencia de la cercana llega, es en el instante mismo en el que descubres tu patética cara frente al espejo, no dejas de sentirte desgraciado y con una autoestima que se aloja rápidamente en el subterráneo, donde te hace llorar una canción de Yuri en mayas y ochentera hasta el  último hit de “Hoi tho lui tan” (un grupo vietnamita de metal progresivo). Es entonces cuando se actúa desesperadamente y puedes ir desde suplicar a los amigos doctores para que te receten inescrupulosamente somníferos para tratar de aniquilar de alguna forma ese insomnio de no verla hasta de algún modo prematuro creer en Buda, Krishna, Mahoma, Jesús o Chuck Norris para pedirles a todos juntos que al menos te manden una ayudita divina o al menos su nuevo número de celular. Son segundos que duran horas y horas que duran días donde da igual estar en un parque de diversiones que en una funeraria, el alcohol sirve como siempre, pero como siempre al final resulta siendo detonante para recordar más que para simple herramienta de evasión terrenal. Te quedas inmensamente esperando la nada sin esperanzas de ella ni de terceros, esperando que por fin pase todo y que no llegue una cirrosis antes que una nueva oportunidad.

Es cierto, la ausencia puede doler, pero no mata como la indiferencia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

.... La indiferencia..... aniquila

Anónimo dijo...

no prefiero ninguna pero vaya forma de explicarlo
no hay mejores palabras para decirlo

Anónimo dijo...

hay ausencias... que duelen mas si estan presentes

KALEL dijo...

es verdad… las representaciones más insignificantes de la realidad, las escenas callejeras, las especulaciones, los poemas, el pensamiento y las líneas ocultas de un texto surrealista nos permiten ver como la indiferencia mata y la ausencia está ausente en su dolor… camarada

Anónimo dijo...

...la indiferencia combinada con la ausencia... provocan un golpe letal.... que atraviesa el corazón... aniquila la esperanza... y desvanece por completo la razón.... el antidoto ideal... los amigos y la voluntad de superar esa faceta....