Se prenden las luces y empieza la primera pieza ensayada. Ya es hora de cantar y aunque ya tiene varios años de experiencia, le da siempre algo de cosquillas en la panza antes de escupir buenas canciones.
De pronto deja de ser un simple fulano de tal y se va transformando según la canción en diferentes estrellas que han regalado un hit al mundo. Va mutando de artistas de este continente al vecino y hasta del otro lado del mundo, donde su contextura es muy diferente al igual que el único idioma que aprendió a hablar.
Al final no escatima en gastos y su exceso de sudor lo corrobora, su público ha cantado y bailado todas las canciones del repertorio; todo ha salido bien y hay por lo menos algo de dinero para ahogar las deudas de este mes. Va guardando cada disfraz en la maleta que lo ha acompañado desde que empezó su carrera a los dieciséis años y que ahora tiene pegada la foto de sus tres hijos.
Vuelve a ser don Fulano después de dar las gracias y dejar el escenario, se apangan las luces y su propia vida continua; esa vida en donde debe volver en pocas horas a su otro trabajo y ser un hombre normal hasta que llegue un nuevo evento social, hasta que salga una nueva tarima en cualquier lugar de su ciudad; ya sea para hacer olvidar penas suyas y de terceros con sus notas o simplementen alegrar a nuevos corazones y a putos acreedores que no tienen espera.
1 comentario:
honor al gran cantante
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