Como que siempre uno se pregunta hasta donde es capaz de llegar por el otro, obvio, asumiendo como el otro, a la persona por la cual derrochas más que simpatía y un amor que se te sale hasta por las tripas. Un claro ejemplo de ello, es que mucho antes de conocer a Jesús o al menos todo lo que se dice de él; yo ya sabía quien había dado con pruebas reales hasta la vida y conocía de antemano lo que significaba el real sacrificio que implica anteponer la existencia por ese tipo de sentimientos.
Quiero dejar claro que no es el caricaturizado Che, ni mucho menos el joven baleado en la clásica escena de Platoon; de hecho, fue nadie más que Gloria mi madre; a la cual le estoy eternamente agradecido y por la cual hasta ahora espero no hacerla arrepentir de tan generoso intercambio.
La verdad es que pocas veces hablo de esto, es más, hasta lo evado; pero hoy amanecí pensando en ella, en su paradero, si reencarno en una vaca como lo pensaba de niño, en si es parte del infinito cosmos o si ya no queda partícula alguna a diferencia de lo estipulado por Einstein.
Sé que mañana seguiré guardando toda esa gratitud en mi páncreas para no generar falsas lastimas, preguntándome como casi siempre si seré capaz de hacer lo mismo que ella en mi momento y esperando a hablar de lo que nos paso solo hasta que salga nuevamente esta charla frente a terceros y me sea imposible desaparecer o presionar el botón de eject.
2 comentarios:
bello, bello, bellísimo
Buenos temas pero cada vez veo menos profundidad en lo que expresas, sin embargo me ha gustado mucho de lo que escribes.
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