a toda hora.


Salir a caminar entre tus calles y avenidas,
entre esos parques de diversiones solo para adultos,
entre la brisa de tu aliento que me llama a tu boca,
en la hora misma de buscarte y encontrarte que son todas.

Caminar de día o de noche,
mas bien donde las ganas nos sorprendan así sea con lluvia
o con este maldito sol de verano que me encoge la vista,
caminar por tus manos que me aman en braille y con la luz encendida,
para luego descansar en tus paraderos y bares con happy hour a toda hora.

Salir y entrar siempre a tu ciudad que es la mía,
recorrerla hasta el último suspiro de placido oxigeno sudoroso,
recorrerla hasta perderme en semejantes rincones de hierva y concreto,
siempre volviendo si me pierdo en tus vastos valles, a tu ombligo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

el amor nos confunde a la piel con la urbe y la urbe con su cuerpo. lindo poder de ese esquivo ser.