Eso de decir que la guerra es la paz del futuro siempre me ha parecido la estupidez más grande señor don Silvio. Si usted lo cree tambien, dígaselo o hágaselo creer a las mamás de los 5 muertos que acaban de irse al cielo sin factura por el afán de una bomba sin sentido en Bogotá, a las esposas de los desaparecidos del Palacio de Justicia, a los prisioneros de guerra, a los niños mutilados y a los sobrinos de los miembros de la UP; dígaselo a mi tía o a su prima la de ojos verdes que perdió a su novio en algún lugar de la selva por allá en Nariño. Se lo digo con tanta certeza, porque lastimosamente a todos los colombianos nos ha tocado esta puta guerra por algún flanco; y obvio, la muerte nos ha rozado de cerca más de lo que creemos o nos hemos dado cuenta.
Creemos que vivimos en la tierra prometida, en el mejor vividero del mundo, en el terruño que de viejos queremos ver justamente antes de soltar nuestro último suspiro de vida. Pero lamentablemente esta tierra aun está llena de escoria, de hombres y mujeres que ven a un norte podrido, de ideales que hacen ver a la vida como una cuota mas para ganar un poco de poder, de bestias inconscientes que apagan vidas por un celular que está de moda; o simplemente de ciudadanos rellenos de indiferencia, de esa maldita indiferencia que nos hace creer que todo está bien, que todo mejorará estando simplemente sentados viendo un Reality, de esa sabor a mierda que nos hace nuevamente sonreír al otro día como si nada, viendo nuevamente el futbol o las noticias del entretenimiento y gritando con orgullo de que somos sub campeones mundiales en hacer volar avioncitos de papel.
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